jueves, junio 28, 2007

Juntos hacemos la diferencia

Y si alguno prevaleciere contra uno, dos le resistirán; y cordón de tres dobleces no se rompe pronto.

–(Eclesiastés 4:12)


Hay poder en la unidad. El diablo lo sabe. Por eso es que continuamente está luchando contra esa unidad. Él toma las diferencias que hay en nosotros, diferencias que Dios puso para hacernos más fuertes, y trata de usarlas para romper el vínculo que nos une.

Por ejemplo, tome los hombres y las mujeres. El diablo nos ha engañado al hacernos ver que uno es superior al otro. Pero puedo resolver ese argumento ahora mismo. Las mujeres son superiores a los hombres. Si no cree eso, ustedes los hombres traten de tener un bebé. Pero también, los hombres son superiores a las mujeres. Si no cree eso, ustedes las mujeres, traten de tener uno sin nosotros.

Son las diferencias combinadas las que nos hacen fuertes. Incluso se ha discutido si Dios es varón o hembra. Pero la Biblia nos aclara eso. Él es ambos. Eso es correcto. En el idioma hebreo, todas las palabras tienen género, son masculinas o femeninas. Pero la palabra hebrea "Jehová" es masculina y femenina. Dios es tan femenino como masculino y tan masculino como femenino.

Originalmente, el género humano era así también. Cuando Dios hizo primero al "hombre", era tan femenino como masculino. Entonces Dios separó la parte femenina e hizo "a la mujer" o "varona, porque del varón fue tomada". Después de eso, tuvieron que juntarse para estar perfectamente completos.

Todavía eso es cierto. Por ejemplo, cuando Dios junta al esposo y la esposa, con frecuencia junta personas que tienen mayores diferencias de personalidad. Donde uno es débil, el otro es fuerte, y viceversa. Por eso, cuando llegan a ser uno, son más poderosos de lo que eran estando separados.

¿Hay en su vida personas que son diferentes a usted? No deje que el diablo use esas diferencias para separarlos. Agradézcale a Dios por ellas. Deje que Él le enseñe cómo apreciarlas y lo poderosos que pueden ser... juntos.

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