lunes, junio 11, 2007

De la desesperación a la devoción

Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra.

–(Colosenses 3:2)


"Cosas y más cosas. Un mejor trabajo. Una casa más grande. Ropa para los niños. La cita para salir a almorzar mañana. Un mejor televisor". ¿Capta usted lo que digo?

Muchos hemos aprendido a confiar en Dios para que nos prospere, pero pedimos tanto que se nos hace imposible estar al día con todas las cosas. Gastamos tanto tiempo y esfuerzo atendiendo a las "cosas" legítimas de la vida, que sin tener conciencia de ello empezamos a poner nuestro afecto en las cosas del mundo y no en Dios.

Cuando oímos por primera vez sobre cómo vivir por la fe, y estámos en una situación desesperante. Estámos enfermos y en la quiebra, y por eso es fácil dedicarnos a la oración y a la Palabra. A medida que honrámos a la Palabra de Dios, Él nos honra y nos hace prosperar. Llegamos al punto en el que dejamos de estar desesperados.

Pero entonces viene la prueba verdadera de nuestra fe. ¿Serviríamos a Dios porque le amábamos o porque estábamos en una situación desesperante?

Bueno, alabado sea Dios, lo haremos por amor. Pero en el proceso aprendemos algo: se requiere más dedicación servir a Dios en la prosperidad que en la desesperación. Porque existe la tentación a dedicarse más a las cosas terrenales y a dejar las cosas de Dios en segundo plano.

Cuando las bendiciones materiales de Dios empiecen a llegarle, tenga presente que Él no le ha capacitado en su Palabra para que usted satisfaga sus propios deseos. Él le ha dado a conocer su Palabra para que usted ande en el Espíritu y haga la obra que le ha llamado a cumplir.

No deje que las cosas de este mundo le hagan desaprovechar las cosas gloriosas del Espíritu. Ponga sus cosas en orden de acuerdo a la Palabra de Dios. Ponga su mira en las cosas de arriba y descubrirá que la vida puede ser un pedazo de cielo aquí, como se supone que debe ser.


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