jueves, enero 04, 2007

Sin condenacion alguna

Entonces los escribas y los fariseos le trajeron una mujer sorprendida en adulterio y, poniéndola en medio, le dijeron: Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en el acto mismo de adulterio, y en la Ley nos mandó Moisés apedrear a tales mujeres. Tú, pues, ¿qué dices? Esto decían probándolo, para tener de qué acusarlo. Pero Jesús, inclinado hacia el suelo, escribía en tierra con el dedo. Y como insistieran en preguntarle, se enderezó y les dijo: El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella. E inclinándose de nuevo hacia el suelo, siguió escribiendo en tierra. Pero ellos, al oir esto, acusados por su conciencia, fueron saliendo uno a uno, comenzando desde los más viejos hasta los más jóvenes; solo quedaron Jesús y la mujer que estaba en medio. Enderezándose Jesús y no viendo a nadie sino a la mujer, le dijo: Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te condenó? Ella dijo: Ninguno, Señor.

Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno; vete y no peques más.

Jesús se constituyo siendo juez, abogado nuestro, el nos a librado, bajo nuestro arrepentimiento, de nuestros pecados y delitos.

Porque seguir condenándome por lo hice o peor aun dejando que otros nos condenen por las acciones erróneas, abogado tenemos en el cielo, Jesús Cristo, quien nos dice a través de su palabra que toma los pecados y los hecha a la mar donde no se recuerda nunca mas de ellos.

Vive en la libertad que has obtenido a través de Cristo, y como le dijo a la mujer ¿dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te condenó? Ni yo te condeno; vete y no peques más.


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