viernes, marzo 24, 2006

La cobertura de Dios

“Guárdame como a la niña de tus ojos; escóndeme bajo la sombra de tus alas, de la vista de los malos que me oprimen, de mis enemigos que buscan mi vida.”

Me comentaron que Charles Wesley ( peredicador) caminaba por el bosque un día nublado cuando se vino una tormenta con relámpagos y se desató una lluvia caudalosa. La luz de un rayo iluminó el cielo, y un pajarito estaba tan asustado que voló hacia Wesley y trató de esconderse bajo su abrigo. Esta escena lo conmovió tanto que compuso el himno: “Jesús, amante de mi alma, déjame volar a tu regazo,mientras las aguas impetuosas cercanas estén,mientras la tempestad acose.

Escóndeme,oh mi Salvador, escóndeme hasta que la tormentade la vida haya pasado, seguro guiado a tu refugio.Oh, al concluir recibe mi alma”. Eso que ocurrió con Wesley, es lo que nuestro Señor Jesús hace, si nos volvemos a Él, nos esconde, sostiene y guarda.¿Están las tormentas de la vida desatándose furiosamente a su derredor? Escóndase de los nubarrones y chubascos, persistiendo en la oración y alabanzas al Señor, como dice Pablo, «Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos!» (Filipenses 4:4) esto es estar bajo la sombra de las alas del Dios Omnipotente que habla el Salmo 91.Hay promesas preciosas de protección Divina para quienes ponemos en practica esta enseñanza, como ya lo henos visto, esta consiste en ponernos bajo la cobertura del Dios, Vivo, Real y Verdadero.“El que habita al abrigo del Altísimo morará bajo la sombra del Omnipotente. Diré yo a Adonai: «Esperanza mía y castillo mío; mi Dios, en quien confiaré».Él te librará del lazo del cazador, de la peste destructora.

Con sus plumas te cubrirá y debajo de sus alas estarás seguro; escudo y protección es su verdad. No temerás al terror nocturno ni a la saeta que vuele de día, ni a la pestilencia que ande en la oscuridad, ni a mortandad que en medio del día destruya. Caerán a tu lado mil y diez mil a tu diestra; mas a ti no llegarán. Ciertamente con tus ojos mirarás y verás la recompensa de los impíos. Porque has puesto a Adonai, que es mi esperanza, al Altísimo por tu habitación, no te sobrevendrá mal ni plaga tocará tu morada, pues a sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos. En las manos te llevarán para que tu pie no tropiece en piedra. Sobre el león y la víbora pisarás; herirás al cachorro del león y al dragón. «Por cuanto en mí ha puesto su amor, yo también lo libraré; lo pondré en alto, por cuanto ha conocido mi nombre. Me invocará y yo le responderé; con él estaré yo en la angustia; lo libraré y lo glorificaré. Lo saciaré de larga vida y le mostraré mi salvación».” (Salmos 91:1-16)

Ahora, recordemos que esto solamente puede ocurrir cuando oramos con plena certidumbre de la fe de Dios, con la confianza y seguridad que Él nos oye y que es nuestro Padre “Guárdame como a la niña de tus ojos” con clara conciencia que Él es el Dios Omnipotente y que Él nos hará justicia, porque quitamos de nosotros toda ira y renco; porque perdonamos incondicionalmente podemos decirle “escóndeme bajo la sombra de tus alas, de la vista de los malos que me oprimen, de mis enemigos que buscan mi vida” .

Leer la Biblia nos hará Sabios; creer su contenido sagrado nos hará salvos y practicar sus enseñanzas nos hará santos.

1 comentario:

Wendy_NYC dijo...

muy buen post, tu blog es un oasis en el desierto, mucha gente vacia buscandole sentido a su vida, que solo necesitan amor en sus corazones y claro el amor viene de DIos.