La madre y su hijo deciden escalar una montaña, cuando estaban llegando a la cima, se formo una tormenta de nieve, estaban atrapados por la brisa helada, sin suficiente comida.
Al llegar la noche, los controladores se dieron cuenta que la mujer y el niño no había bajado. Al día siguiente se inicio la búsqueda, pues se presentía que algo andaba mal, mientras tanto, los dos estaban acorralados por el frente frío, lo único que les queda
Eran 5 palitos de fósforo, y un poco de comida, en su bolsillo, unos cuantos dólares, que durante la noche les sirvieron para prender la fogata.
Al tercer día ya agotados, sin comida, asustados de pasar otra noche en ese inmenso frío, sin nada con que prender el fuego, sufriendo de hipotermia, alucinando, sin esperanza. Pero en un momento, a lo lejos escucharon una voz a través de una especie de radio, por lo que no dudaron para empezar a gritar, eran los rematistas que inmediatamente se acercaron y le dieron los primeros auxilios.
Dieron aviso a los demás, los llevaron al hospital mas cercano donde duraron varios días en recuperación, le tuvieron que amputar dos dedos de los pies, pero estaban vivos.
Nosotros tratamos de usar todo lo que tenemos a nuestro alcance para resolver las situaciones difíciles, mas cuando nos abandonamos a la esperanza de se rescatados, cuando nos vemos sin fuerzas, es cuando no ponemos nuestra mirada en la situación, sino nuestra esperanza en el rescate, afinamos nuestros oídos para escuchar cualquier movimiento que indique rescate, en ese momento es cuando Dios de maneta sobre natural obra en nosotros, no todos tenemos que pasar por esto para que Dios obre, esto pasa a aquellos que primero con sus fuerzas y luego lo que venga.
Dios es una caballero, solo puede manifestarse cuando ve que se lo permites, y esto sucede en la mayoría de los casos, cuando nos damos cuenta que no podemos por nuestra propias fuerzas.
Pon esa circunstancia en sus manos y veras que si tiene solución, escrito esta "Lo que es imposible para el hombre es posible para mi".
MATEO 28;19-20: "Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; 28:20 enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén."
miércoles, enero 30, 2008
martes, enero 29, 2008
Los beneficios de obedecer a Dios
El único requisito para ser bendecido en todos los aspectos de nuestras vidas es ser OBEDIENTES A DIOS, por añadidura vendrán a manifestarse una serie de promesas en nuestras vidas, como lo podemos ver en Deuteronomio 28: 1-14 :
1 Acontecerá que si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy, también Jehová tu Dios te exaltará sobre todas las naciones de la tierra. 2 Y vendrán sobre ti todas estas bendiciones, y te alcanzarán, si oyeres la voz de Jehová tu Dios. 3 Bendito serás tú en la ciudad, y bendito tú en el campo. 4 Bendito el fruto de tu vientre, el fruto de tu tierra, el fruto de tus bestias, la cría de tus vacas y los rebaños de tus ovejas. 5 Benditas serán tu canasta y tu artesa de amasar. 6 Bendito serás en tu entrar, y bendito en tu salir.
7 Jehová derrotará a tus enemigos que se levantaren contra ti; por un camino saldrán contra ti, y por siete caminos huirán de delante de ti. 8 Jehová te enviará su bendición sobre tus graneros, y sobre todo aquello en que pusieres tu mano; y te bendecirá en la tierra que Jehová tu Dios te da. 9 Te confirmará Jehová por pueblo santo suyo, como te lo ha jurado, cuando guardares los mandamientos de Jehová tu Dios, y anduvieres en sus caminos. 10 Y verán todos los pueblos de la tierra que el nombre de Jehová es invocado sobre ti, y te temerán. 11 Y te hará Jehová sobreabundar en bienes, en el fruto de tu vientre, en el fruto de tu bestia, y en el fruto de tu tierra, en el país que Jehová juró a tus padres que te había de dar. 12 Te abrirá Jehová su buen tesoro, el cielo, para enviar la lluvia a tu tierra en su tiempo, y para bendecir toda obra de tus manos. Y prestarás a muchas naciones, y tú no pedirás prestado. 13 Te pondrá Jehová por cabeza, y no por cola; y estarás encima solamente, y no estarás debajo, si obedecieres los mandamientos de Jehová tu Dios, que yo te ordeno hoy, para que los guardes y cumplas, 14 y si no te apartares de todas las palabras que yo te mando hoy, ni a diestra ni a siniestra, para ir tras dioses ajenos y servirles.
1 Acontecerá que si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy, también Jehová tu Dios te exaltará sobre todas las naciones de la tierra. 2 Y vendrán sobre ti todas estas bendiciones, y te alcanzarán, si oyeres la voz de Jehová tu Dios. 3 Bendito serás tú en la ciudad, y bendito tú en el campo. 4 Bendito el fruto de tu vientre, el fruto de tu tierra, el fruto de tus bestias, la cría de tus vacas y los rebaños de tus ovejas. 5 Benditas serán tu canasta y tu artesa de amasar. 6 Bendito serás en tu entrar, y bendito en tu salir.
7 Jehová derrotará a tus enemigos que se levantaren contra ti; por un camino saldrán contra ti, y por siete caminos huirán de delante de ti. 8 Jehová te enviará su bendición sobre tus graneros, y sobre todo aquello en que pusieres tu mano; y te bendecirá en la tierra que Jehová tu Dios te da. 9 Te confirmará Jehová por pueblo santo suyo, como te lo ha jurado, cuando guardares los mandamientos de Jehová tu Dios, y anduvieres en sus caminos. 10 Y verán todos los pueblos de la tierra que el nombre de Jehová es invocado sobre ti, y te temerán. 11 Y te hará Jehová sobreabundar en bienes, en el fruto de tu vientre, en el fruto de tu bestia, y en el fruto de tu tierra, en el país que Jehová juró a tus padres que te había de dar. 12 Te abrirá Jehová su buen tesoro, el cielo, para enviar la lluvia a tu tierra en su tiempo, y para bendecir toda obra de tus manos. Y prestarás a muchas naciones, y tú no pedirás prestado. 13 Te pondrá Jehová por cabeza, y no por cola; y estarás encima solamente, y no estarás debajo, si obedecieres los mandamientos de Jehová tu Dios, que yo te ordeno hoy, para que los guardes y cumplas, 14 y si no te apartares de todas las palabras que yo te mando hoy, ni a diestra ni a siniestra, para ir tras dioses ajenos y servirles.
lunes, enero 28, 2008
Decir sí (cuando queramos decir no)
Estando en el vientre de una ballena, Jonás se reconsagró al propósito del Señor. Pero la popular historia de la Biblia en cuanto a las consecuencias de la desobediencia, no termina cuando Jonás obedece a Dios. El libro finaliza, cuando él reconoce por qué no quería la tarea, y con la reprensión del Señor por sus razones egoístas. Jonás temía que los ninivitas, que eran una amenaza para el pueblo judío, podían, en verdad, arrepentirse, y entonces el misericordioso Dios de Jonás no los destruiría. El renuente profeta reconoció que quería verlos exterminados: “Por eso [para impedir su salvación] me apresuré a huir a Tarsis” (Jon. 4:2). Cuando el Señor cambió de parecer, el viaje de Jonás fue un éxito para todo el mundo, menos para él.
Los creyentes se resisten a hacer la voluntad de Dios por muchas razones. A veces, aunque no nos gusta confesarlo, decimos no porque no nos gusta el resultado probable de la obediencia. Perdiendo de vista las cosas espiritualmente importantes y concentrarnos en nuestros propios deseos y bienestar.
Nuestra infelicidad, no es razón para poner resistencia al plan de Dios. Si el Señor nos llama a actuar, Él se encargará de los resultados. Nuestra obligación es obedecer.
¿Qué forma de egoísmo le está impidiendo obedecer al Señor? Quizás está demasiado enojado(a) con su pareja para tratar de salvar su matrimonio, o demasiado herido(a) para aceptar el regreso al hogar de un hijo arrepentido. Pero no debemos ser gobernados por nuestros sentimientos. Su deber es obedecer. El resultado final podría sorprenderle, par-ticularmente por lo bendecido(a) que será por haber obedecido al Señor.
Los creyentes se resisten a hacer la voluntad de Dios por muchas razones. A veces, aunque no nos gusta confesarlo, decimos no porque no nos gusta el resultado probable de la obediencia. Perdiendo de vista las cosas espiritualmente importantes y concentrarnos en nuestros propios deseos y bienestar.
Nuestra infelicidad, no es razón para poner resistencia al plan de Dios. Si el Señor nos llama a actuar, Él se encargará de los resultados. Nuestra obligación es obedecer.
¿Qué forma de egoísmo le está impidiendo obedecer al Señor? Quizás está demasiado enojado(a) con su pareja para tratar de salvar su matrimonio, o demasiado herido(a) para aceptar el regreso al hogar de un hijo arrepentido. Pero no debemos ser gobernados por nuestros sentimientos. Su deber es obedecer. El resultado final podría sorprenderle, par-ticularmente por lo bendecido(a) que será por haber obedecido al Señor.
viernes, enero 25, 2008
Dios quiere que confiemos en Él
Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.
Filipenses 4:6.
Esta mañana, en el trayecto hacia mi trabajo, y debido a la ineludible intervención de un semáforo, tuve que detener mi vehículo en una de las intersecciones de una de las principales y más concurridas avenidas de la ciudad de Santo Domingo. Al detenerme, pude percatar de que a mi lado izquierdo, en la acera contigua, se encontraba una paloma de color gris y manchas blancas caminando en búsqueda de alimento.
Dando seguimiento a la travesía del noble pichón, de inmediato pude darme cuenta que había un movimiento de su cuerpo muy característico, el cual llamaba mucho mi atención. La pobre paloma cojeaba al caminar. Al principio pensé que sencillamente se trataba de un golpe que pudo haber recibido el ave mientras volaba o al tocar suelo en algún descenso, pero la situación era peor de lo que imaginaba, ya que lo que realmente sucedía era que le faltaba una patita a la altura de lo que en los seres humanos llamamos tobillo.
Lo que más me impresionó fue ver como el dulce pichón lucía calmado, seguro, tranquilo y firme en su jornada diaria de buscar alimentos para su sustento. Era admirable ver como a pesar de las dificultades que representaban para la pobre paloma el contar con una limitación física de tal escala, mostraba las energías de un águila, poniendo el mayor empeño y fuerzas para lograr su propósito.
Dios nos envía mensajes por diversos medios, y uno esos medios es precisamente ponernos en situaciones que nos lleven a reflexionar sobre lo que somos y lo que debemos hacer en nuestra vida. Estoy totalmente convencido de que Dios me envió un mensaje muy significativo con nuestra pequeña amiguita coja. Dios quiere que entendamos, que a pesar de que la vida nos presente situaciones difíciles y dolorosas, Él siempre sabrá darnos las fuerzas para seguir adelante y poder sobrellevar todo lo que parezca insuperable. Dios quiere que comprendamos, que por difíciles e inalcanzables que luzcan nuestros deseos y anhelos, debemos siempre pedirle con la confianza con que pide un hijo a un padre, para poder recibir con seguridad lo que queremos. Dios quiere decirnos que en Él todo lo podemos, porque él es el camino, la verdad y la vida, y que no hay nada imposible para Él, por lo tanto no debemos tener miedo sino confianza en todo lo que nos propongamos.
Dios ha querido también que compartiera este mensaje con todo el mundo, y que me haga eco de su amor inmenso para todos nosotros. Dios quiere que confiemos en Él y lo dejemos entrar en nuestros corazones.
Filipenses 4:6.
Esta mañana, en el trayecto hacia mi trabajo, y debido a la ineludible intervención de un semáforo, tuve que detener mi vehículo en una de las intersecciones de una de las principales y más concurridas avenidas de la ciudad de Santo Domingo. Al detenerme, pude percatar de que a mi lado izquierdo, en la acera contigua, se encontraba una paloma de color gris y manchas blancas caminando en búsqueda de alimento.
Dando seguimiento a la travesía del noble pichón, de inmediato pude darme cuenta que había un movimiento de su cuerpo muy característico, el cual llamaba mucho mi atención. La pobre paloma cojeaba al caminar. Al principio pensé que sencillamente se trataba de un golpe que pudo haber recibido el ave mientras volaba o al tocar suelo en algún descenso, pero la situación era peor de lo que imaginaba, ya que lo que realmente sucedía era que le faltaba una patita a la altura de lo que en los seres humanos llamamos tobillo.
Lo que más me impresionó fue ver como el dulce pichón lucía calmado, seguro, tranquilo y firme en su jornada diaria de buscar alimentos para su sustento. Era admirable ver como a pesar de las dificultades que representaban para la pobre paloma el contar con una limitación física de tal escala, mostraba las energías de un águila, poniendo el mayor empeño y fuerzas para lograr su propósito.
Dios nos envía mensajes por diversos medios, y uno esos medios es precisamente ponernos en situaciones que nos lleven a reflexionar sobre lo que somos y lo que debemos hacer en nuestra vida. Estoy totalmente convencido de que Dios me envió un mensaje muy significativo con nuestra pequeña amiguita coja. Dios quiere que entendamos, que a pesar de que la vida nos presente situaciones difíciles y dolorosas, Él siempre sabrá darnos las fuerzas para seguir adelante y poder sobrellevar todo lo que parezca insuperable. Dios quiere que comprendamos, que por difíciles e inalcanzables que luzcan nuestros deseos y anhelos, debemos siempre pedirle con la confianza con que pide un hijo a un padre, para poder recibir con seguridad lo que queremos. Dios quiere decirnos que en Él todo lo podemos, porque él es el camino, la verdad y la vida, y que no hay nada imposible para Él, por lo tanto no debemos tener miedo sino confianza en todo lo que nos propongamos.
Dios ha querido también que compartiera este mensaje con todo el mundo, y que me haga eco de su amor inmenso para todos nosotros. Dios quiere que confiemos en Él y lo dejemos entrar en nuestros corazones.
jueves, enero 24, 2008
Tiempo para instruir
INSTRUYE AL NIÑO EN SU CAMINO Y AUN CUANDO FUERE VIEJO NO SE APARTARA DE EL.
PROVERBIOS 22 :6
Josefina orgullosa de su hija, por ser tan extrovertida, le mostró a su amiga el video, donde había grabado a su hija bailando una música bien movida, resaltando los movimientos sexy que ya podía hacer. Josefina no se percataba, de que su hija con tan poca edad, ya tenía la destreza de cómo utilizar su cuerpecito en forma sensual, para llamar la atención, ya conocía el arma mortal para cautivación.
Que estamos haciendo nosotros para que nuestros hijos conozcan la verdad, hablamos de que esta sociedad moderna esta trayendo muchas cosas que antes no se veían, pero, recuerdas que antes tus padres dedicaban tiempo para instruirte en las cosas de la vida, sin embargo, nosotros no lo estamos haciendo con los nuestros.
Mas bien son los hijos que están instruyendo a los padre, enseñándoles el modernismo, lo que esta haciendo que nos queramos invulugrar mas en usar los medios disponibles, pero nos estamos olvidando de hacer lo que Dios nos manda.
Instruir al niño no es una sugerencia, es un mandato del Padre, el cual trae consigo promesa divina, dice que no se apartara aun cuando sea viejo eso que le enseñamos, dedica tiempo a tu hijo y aquellos pequeños que están a tu alrededor, con ello podemos vivir en un mundo moderno, con un amor que vale, el amor de Dios.
PROVERBIOS 22 :6
Josefina orgullosa de su hija, por ser tan extrovertida, le mostró a su amiga el video, donde había grabado a su hija bailando una música bien movida, resaltando los movimientos sexy que ya podía hacer. Josefina no se percataba, de que su hija con tan poca edad, ya tenía la destreza de cómo utilizar su cuerpecito en forma sensual, para llamar la atención, ya conocía el arma mortal para cautivación.
Que estamos haciendo nosotros para que nuestros hijos conozcan la verdad, hablamos de que esta sociedad moderna esta trayendo muchas cosas que antes no se veían, pero, recuerdas que antes tus padres dedicaban tiempo para instruirte en las cosas de la vida, sin embargo, nosotros no lo estamos haciendo con los nuestros.
Mas bien son los hijos que están instruyendo a los padre, enseñándoles el modernismo, lo que esta haciendo que nos queramos invulugrar mas en usar los medios disponibles, pero nos estamos olvidando de hacer lo que Dios nos manda.
Instruir al niño no es una sugerencia, es un mandato del Padre, el cual trae consigo promesa divina, dice que no se apartara aun cuando sea viejo eso que le enseñamos, dedica tiempo a tu hijo y aquellos pequeños que están a tu alrededor, con ello podemos vivir en un mundo moderno, con un amor que vale, el amor de Dios.
miércoles, enero 23, 2008
El peligro de la amargura
Y se enojó Saúl en gran manera, y le desagradó este dicho, y dijo: A David dieron diez miles, y a mí miles; no le falta más que el reino. Y desde aquel día Saúl no miró con buenos ojos a David.
1 Samuel 18:8-9
El rey Saúl lo tenía todo: la unción de Dios como gobernante; el profeta Samuel para guiarlo; el poder y la riqueza del reino de Israel; la aprobación de la gente. Sin embargo, murió amargado. ¿Qué pasos lo llevaron a su ruina?
• La ira. Cuando Goliat fue derrotado, la multitud alabó a Saúl como el que había matado a miles, pero a David como el que había liquidado a diez miles. En vez de regocijarse de que Dios había levantado a alguien para que matara al gigante, Saúl se airó contra David porque éste recibió más elogios que él.
• La desconfianza. El temperamento irascible de Saúl afectó su mente, y tuvo sospechas de las intenciones de David. Comenzó pensando que, debido a que el Señor estaba con David, el joven querría quitarle el reino.
• El temor. Llevó a Saúl a conspirar contra David y a arrojarle lanzas.
• El rechazo. El rey envió a David lejos de su presencia.
• El miedo. El terror de David creció y se hizo más virulento con el éxito militar de David y con el amor cada vez mayor de la gente por él.
• Actos engañosos. El rey trató dos veces de manipular a David ofreciéndole una de sus hijas en matrimonio. Ambas veces conspiró para que David fuera asesinado por los filisteos, y falló en los dos intentos. La reacción de Saúl fue convertirse en enemigo de David por el resto de su vida. De allí en adelante reinó la amargura.
Aunque los detalles de nuestra vida no son los mismos de Saúl, sí lo son los pasos que llevan a la amargura y a la ruina. ¿Qué ira no resuelta está usted dejando ulcerar? ¿A quién está evitando por animosidad? ¿No quisiera confesar su pecado, volverse a Dios y ser libre?
1 Samuel 18:8-9
El rey Saúl lo tenía todo: la unción de Dios como gobernante; el profeta Samuel para guiarlo; el poder y la riqueza del reino de Israel; la aprobación de la gente. Sin embargo, murió amargado. ¿Qué pasos lo llevaron a su ruina?
• La ira. Cuando Goliat fue derrotado, la multitud alabó a Saúl como el que había matado a miles, pero a David como el que había liquidado a diez miles. En vez de regocijarse de que Dios había levantado a alguien para que matara al gigante, Saúl se airó contra David porque éste recibió más elogios que él.
• La desconfianza. El temperamento irascible de Saúl afectó su mente, y tuvo sospechas de las intenciones de David. Comenzó pensando que, debido a que el Señor estaba con David, el joven querría quitarle el reino.
• El temor. Llevó a Saúl a conspirar contra David y a arrojarle lanzas.
• El rechazo. El rey envió a David lejos de su presencia.
• El miedo. El terror de David creció y se hizo más virulento con el éxito militar de David y con el amor cada vez mayor de la gente por él.
• Actos engañosos. El rey trató dos veces de manipular a David ofreciéndole una de sus hijas en matrimonio. Ambas veces conspiró para que David fuera asesinado por los filisteos, y falló en los dos intentos. La reacción de Saúl fue convertirse en enemigo de David por el resto de su vida. De allí en adelante reinó la amargura.
Aunque los detalles de nuestra vida no son los mismos de Saúl, sí lo son los pasos que llevan a la amargura y a la ruina. ¿Qué ira no resuelta está usted dejando ulcerar? ¿A quién está evitando por animosidad? ¿No quisiera confesar su pecado, volverse a Dios y ser libre?
martes, enero 22, 2008
Obedecer a Dios
Así dijo Jehová: No se alabe el sabio en su sabiduría, ni en su valentía se alabe el valiente, ni el rico se alabe en sus riquezas. Mas alábese en esto el que se ubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra; porque estas cosas quiero, dice Jehová.
Jeremias 9:23-24
Pedro era un pescador profesional. Sabía cómo evaluar las condiciones atmosféricas, dónde encontrar los mejores sitios para pescar y cuándo ponerle fin a una noche improductiva. Por su experiencia, debió haber cuestionado en silencio la racionalidad de la instrucción de Jesús. ¿Para qué echar la red si su experimentado equipo de pescadores no había atrapado nada en toda la noche?
Dios a veces les pide a Sus hijos que actúen de maneras que parecen poco razonables. Su petición puede requerir el tener que dejar un empleo o ministerio que Él acababa de dar, aceptar más responsabilidades cuando la vida esta bastante cargada o tomar una tarea que parece más adecuada para alguien con otras capacidades. Sin embargo, por ser Dios quien lo pide, será absolutamente correcto hacerlo. Tenemos, entonces, que decidir si hacer lo que es sensato para la lógica humana, u obedecer a Dios.
La Biblia habla de muchas personas que tuvieron que tomar decisiones como esas. A Abraham se le pidió que sacrificara a su hijo Isaac. A Noé se le dijo que construyera un arca en una tierra donde nunca había llovido, porque vendría un diluvio. A Josué se le dio la estrategia bélica de marchar alrededor de la ciudad de Jericó, en vez de atacarla (Jos. 6:2-5). A Gedeón, el guerrero sin experiencia, se le dijo que despidiera a la mayoría de sus hombres antes de la batalla (Jue. 7:2, 3). Todos ellos obedecieron y experimentaron el poder de Dios a su favor.
No permita que la lógica humana le diga si debe obedecer el plan de Dios. Confíe en Él, como lo hicieron Pedro y aquellos otros fieles creyentes.
Jeremias 9:23-24
Pedro era un pescador profesional. Sabía cómo evaluar las condiciones atmosféricas, dónde encontrar los mejores sitios para pescar y cuándo ponerle fin a una noche improductiva. Por su experiencia, debió haber cuestionado en silencio la racionalidad de la instrucción de Jesús. ¿Para qué echar la red si su experimentado equipo de pescadores no había atrapado nada en toda la noche?
Dios a veces les pide a Sus hijos que actúen de maneras que parecen poco razonables. Su petición puede requerir el tener que dejar un empleo o ministerio que Él acababa de dar, aceptar más responsabilidades cuando la vida esta bastante cargada o tomar una tarea que parece más adecuada para alguien con otras capacidades. Sin embargo, por ser Dios quien lo pide, será absolutamente correcto hacerlo. Tenemos, entonces, que decidir si hacer lo que es sensato para la lógica humana, u obedecer a Dios.
La Biblia habla de muchas personas que tuvieron que tomar decisiones como esas. A Abraham se le pidió que sacrificara a su hijo Isaac. A Noé se le dijo que construyera un arca en una tierra donde nunca había llovido, porque vendría un diluvio. A Josué se le dio la estrategia bélica de marchar alrededor de la ciudad de Jericó, en vez de atacarla (Jos. 6:2-5). A Gedeón, el guerrero sin experiencia, se le dijo que despidiera a la mayoría de sus hombres antes de la batalla (Jue. 7:2, 3). Todos ellos obedecieron y experimentaron el poder de Dios a su favor.
No permita que la lógica humana le diga si debe obedecer el plan de Dios. Confíe en Él, como lo hicieron Pedro y aquellos otros fieles creyentes.
viernes, enero 18, 2008
Bajo el propósito divino
Hay situaciones en la que encontramos que Dios nunca llegara a obrar a nuestro favor, pero permítame decirle que es una mentira del enemigo, Dios esta siempre cerca, sobre todo cuando le has abierto la puerta de tu corazón, pues al hacerlo el estará con nosotros por siempre.
En el pasaje que habla de Lázaro, podemos encontrar un ejemplo de lo que es pasar por una situación por propósito divino. Pero muchas veces nos sentimos como títeres del padre, pues no entendemos cual es el propósito en medio de lo que esta pasando.
El verdadero propósito divino, es manifestar su gloria en nuestro beneficio, lo que necesitamos para entender su plan perfecto, es mantener nuestra mirada en él no importa lo que este pasando, debemos pensar en las verdades que Dios nos da en su palabra, de ahí es la importancia de escudriñar las escrituras. Escrito esta que conjuntamente con la prueba nos da la salida.
No importa si es una prueba o una situación que nos hayamos provocado con nuestras acciones, todas las cosas obran a bien, para aquellos que aman a Dios. El siempre sacara lo mejor de todo.
Si sientes que Dios esta tardando con eso que necesitas ver cambiado en tu vida, te sugiero que no ores mas pidiendo por eso en especifico, ponte en las manos de tu padre, mejor dile –padre aquí estoy, obra como tu deseas, se que eres un Dios de amor, fiel y verdadero, ayúdame a alcanzar lo que ya has propuesto para mi vida, pero que sea lleno de ti.
Mira a tu alrededor y veras que tienes muchas cosas por la que darle gracias a Dios, mucho mas cuando piensas en las cosas que te han pasado, que sino fuera por el , hoy no podrías contarlas y que en ese momento no le encontrabas lógica, pero que ya lo entiendes.
En el pasaje que habla de Lázaro, podemos encontrar un ejemplo de lo que es pasar por una situación por propósito divino. Pero muchas veces nos sentimos como títeres del padre, pues no entendemos cual es el propósito en medio de lo que esta pasando.
El verdadero propósito divino, es manifestar su gloria en nuestro beneficio, lo que necesitamos para entender su plan perfecto, es mantener nuestra mirada en él no importa lo que este pasando, debemos pensar en las verdades que Dios nos da en su palabra, de ahí es la importancia de escudriñar las escrituras. Escrito esta que conjuntamente con la prueba nos da la salida.
No importa si es una prueba o una situación que nos hayamos provocado con nuestras acciones, todas las cosas obran a bien, para aquellos que aman a Dios. El siempre sacara lo mejor de todo.
Si sientes que Dios esta tardando con eso que necesitas ver cambiado en tu vida, te sugiero que no ores mas pidiendo por eso en especifico, ponte en las manos de tu padre, mejor dile –padre aquí estoy, obra como tu deseas, se que eres un Dios de amor, fiel y verdadero, ayúdame a alcanzar lo que ya has propuesto para mi vida, pero que sea lleno de ti.
Mira a tu alrededor y veras que tienes muchas cosas por la que darle gracias a Dios, mucho mas cuando piensas en las cosas que te han pasado, que sino fuera por el , hoy no podrías contarlas y que en ese momento no le encontrabas lógica, pero que ya lo entiendes.
miércoles, enero 16, 2008
El toque sanador
34 Terminada la travesía, llegaron a tierra de Genesaret. 35 Cuando lo reconocieron los hombres de aquel lugar, enviaron noticia por toda aquella tierra alrededor, y trajeron a él todos los enfermos; 36 y le rogaban que los dejara tocar solamente el borde de su manto. Y todos los que lo tocaron, quedaron sanos.
Mateo 14: 34-36
¿Qué crees que te hace falta para alcanzar ese milagro? La palabra dice en versículo 35 que lo reconocieron y divulgaron la noticia por toda la región, la noticia son la buenas nuevas de salvación que se esta predicando, se esta predicando que Cristo sana, tu puedes tocar el borde de su manto, dice el vercisulo 36 que los que creyeron en la noticia y se acercaron, quedaron sanos.
Isaías expreso que Jesús llevo nuestras dolencias y enfermedades a la cruz, las dejo allí clavadas, y resucito al tercer día, él es el mismo de ayer, el que obro en esas vidas y puede obrar en ti, si das el paso de poner tu vida, tu salud, tu familia o tus amigos en sus manos.
Mateo 14: 34-36
¿Qué crees que te hace falta para alcanzar ese milagro? La palabra dice en versículo 35 que lo reconocieron y divulgaron la noticia por toda la región, la noticia son la buenas nuevas de salvación que se esta predicando, se esta predicando que Cristo sana, tu puedes tocar el borde de su manto, dice el vercisulo 36 que los que creyeron en la noticia y se acercaron, quedaron sanos.
Isaías expreso que Jesús llevo nuestras dolencias y enfermedades a la cruz, las dejo allí clavadas, y resucito al tercer día, él es el mismo de ayer, el que obro en esas vidas y puede obrar en ti, si das el paso de poner tu vida, tu salud, tu familia o tus amigos en sus manos.
martes, enero 15, 2008
La gran fe de una mujer cananea
En mateo 15: 21-18 podemos ver lo que Jesús llamo UNA MUJER DE GRAN FE, porque vio en ella la dispocision para que su hija fuera sana, y no solo creía que el le podía sana, sino también que la podía sanar desde lejos, pues la niña no estaba con ella.
Si leemos el pasaje nos daremos cuenta de que no solo basta el orar a Dios, él desea en ocasiones que demos mas, que salgamos de la comodidad o que rompamos con las limitaciones para alcanzar lo que necesitamos, lo que deseamos ver que los nuestros alcancen.
Dice que ella primero clamo a Jesús por la necesidad v 22, al ver que no le repondian, lo segundo que hizo fue que grito, no importándole los que estaban alrededor, ella solo le importaba alcanzar que Jesús le escuchara v. 23, cuando lo alcanzo lo tercero que hizo fue postrarse ante él, clamando desde lo mas profundo de su corazón, sin esfuerzo para impactar, solo se dejo fluir la palabra en base a su necesidad – Señor ayúdame.
Jesús vio la humildad de aquella mujer al interactuar con ella en el versículo 28, por lo que le reconoció diciendo –mujer tañed es tu fe, sea todo como quieres y la hija quedo sana.
Ahora viendo la perseverancia, la decisión , la disposición de esta mujer cananea, crees tu que estas haciendo lo suficiente para alcanzar tu milagro, no te faltara mas, ser mas sincera, dejar de pelearte con Dios, para que obre a tu manera.
No desmayes, entrégate, no luches mas en contra de la corriente, déjate llevar por Dios, su camino es seguro y ligera su carga, recuerda que todas las cosas obran a bien, para aquellos que conforme a su propósito son llamados, y su propósito es la salvación tuya y las de los tuyos.
Si leemos el pasaje nos daremos cuenta de que no solo basta el orar a Dios, él desea en ocasiones que demos mas, que salgamos de la comodidad o que rompamos con las limitaciones para alcanzar lo que necesitamos, lo que deseamos ver que los nuestros alcancen.
Dice que ella primero clamo a Jesús por la necesidad v 22, al ver que no le repondian, lo segundo que hizo fue que grito, no importándole los que estaban alrededor, ella solo le importaba alcanzar que Jesús le escuchara v. 23, cuando lo alcanzo lo tercero que hizo fue postrarse ante él, clamando desde lo mas profundo de su corazón, sin esfuerzo para impactar, solo se dejo fluir la palabra en base a su necesidad – Señor ayúdame.
Jesús vio la humildad de aquella mujer al interactuar con ella en el versículo 28, por lo que le reconoció diciendo –mujer tañed es tu fe, sea todo como quieres y la hija quedo sana.
Ahora viendo la perseverancia, la decisión , la disposición de esta mujer cananea, crees tu que estas haciendo lo suficiente para alcanzar tu milagro, no te faltara mas, ser mas sincera, dejar de pelearte con Dios, para que obre a tu manera.
No desmayes, entrégate, no luches mas en contra de la corriente, déjate llevar por Dios, su camino es seguro y ligera su carga, recuerda que todas las cosas obran a bien, para aquellos que conforme a su propósito son llamados, y su propósito es la salvación tuya y las de los tuyos.
lunes, enero 14, 2008
¡El plan para triunfar! (3ra parte)
El plan de Dios en cuanto a la fijación de metas
Las personas se pregunta muchas veces: "¿Me producirán satisfacción los planes que Dios tiene para mí?" Yo les digo: "¡Por supuesto que sí! Los planes de Dios son maravillosos, mucho más de lo que ustedes puedan imaginar, siempre rebosantes de bendiciones y de esperanza" (Ef. 3:20). Si nos conectamos a los sueños que Él tiene para nuestras vidas, no sólo aprenderemos cómo fijarnos prioridades que agraden al Señor; tendremos también una sensación de realización y un regocijo verdaderos. Para la fijación de metas, se deben considerar varias cosas. Son las siguientes:
Una idea clara de lo que usted desea lograr. David sabía lo que él quería: destruir al enemigo. Si usted permite que el temor y los pensamientos de incompetencia invadan su corazón, no logrará sus metas. Pero en el mismo momento que usted comience a creer que Dios le dará la victoria, sentirá un cambio de actitud. La fe en un Dios soberano que le ama incondicionalmente, avivará su esperanza. En vez de sentir que no puede hacer algo, usted comenzará a decir, como el apóstol: "Todo lo puedo en Cristo que me fortalece" (Fil. 4:13, cursivas añadidas).
Un deseo ardiente. Las personas que dicen: "Espero poder hacer esto algún día", pueden olvidarse de lograr sus metas. La pasión y el deseo profundo de agradar y honrar a Dios, son los requisitos fundamentales para lograr cualquier meta, no importa lo enorme que pueda ser ésta.
La confianza. Me sorprende escuchar a algunas personas hablar de sus capacidades, de sus títulos y de su confianza, sin duda, en sí mismas antes que en Cristo. Ahora bien, pensemos en el historial profesional del apóstol Pablo, que era todo un informe de su calidad teológica. Era el maestro "perfecto" por su formación, su labor y su actitud. Sin embargo, él escribe: "Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo, y ser hallado en él" (Fil. 3:8, 9).
Una línea de acción. Independientemente de que su meta sea espiritual (como el tener más intimidad con Dios) o personal (como ahorrar para unas vacaciones), pídale al Señor que le ayude a desarrollar un plan. En cualquier caso, hay que poner por escrito los objetivos y encomendarlos a Él. Pero la rendición es esencial; si usted no le da a Cristo cada una de las áreas de su vida, nunca experimentará el verdadero éxito que Dios quiere que usted tenga.
Un diario. Las metas tienen que ser definibles y medibles. Llevar un diario de sus avances y marcar los acontecimientos importantes le ayudarán a mantenerse enfocado en el objetivo, vigorizado y dirigiéndose en la dirección correcta. Lo más probable es que si usted no tiene una fecha límite para ver realizada su meta, nunca lo logrará.
Perseverancia. Lo peor que usted puede hacer es comenzar algo y nunca terminarlo. Si se rinde, el recuerdo del fracaso le quedará grabado en la mente. Por tanto, sea perseverante. Fije sus ojos en la meta, y no se desvíe hacia ningún lado. Recuerde que el desánimo es una de las herramientas favoritas de Satanás, y que él incluso tentará a otros creyentes para que lancen dudas sobre lo que Dios le ha pedido a usted que haga.
Control de las emociones. El enojo, el temor, la inseguridad, la desilusión y muchas otras emociones pueden impedir que logremos nuestro objetivo. El corazón de David estaba puesto en la victoria y en la honra de Dios, y por eso no titubeó. Si bien Goliat se burló de él, su trampa no le funcionó.
Valentía para actuar. David le dijo a Saúl: "No desmaye el corazón de ninguno a causa de él; tu siervo irá y peleará contra este filisteo" (1 S. 17:32). Si usted deja que el temor se apodere de su corazón, nunca tendrá la valentía que necesitará para acabar la tarea. Es bíblico tomarse el tiempo para evaluar el costo de alcanzar la meta (Lc. 14:28-32), pero cuando lo haga, que su evaluación sea de acuerdo con los deseos, las normas y el deseo del Señor para su vida, no conforme a su limitado entendimiento. Dios ve todo el panorama. Sabe lo que habrá más adelante, y reconoce cuán importante es que usted desarrolle confianza en Él.
Una dependencia consciente de Dios. Muchas veces, las grandes victorias están constituidas por pequeños logros. David le dijo a Goliat: "Jehová te entregará hoy en mi mano". No dijo: "Por mis grandes capacidades voy a alcanzar este objetivo, ganar esta batalla y vencer a este enemigo". El corazón de David estaba dispuesto a exaltar y honrar a Dios con su vida. Cuando ésa sea la motivación de sus acciones, usted no sólo alcanzará sus metas personales, sino que también podrá lograr cosas para Dios.
Las personas se pregunta muchas veces: "¿Me producirán satisfacción los planes que Dios tiene para mí?" Yo les digo: "¡Por supuesto que sí! Los planes de Dios son maravillosos, mucho más de lo que ustedes puedan imaginar, siempre rebosantes de bendiciones y de esperanza" (Ef. 3:20). Si nos conectamos a los sueños que Él tiene para nuestras vidas, no sólo aprenderemos cómo fijarnos prioridades que agraden al Señor; tendremos también una sensación de realización y un regocijo verdaderos. Para la fijación de metas, se deben considerar varias cosas. Son las siguientes:
Una idea clara de lo que usted desea lograr. David sabía lo que él quería: destruir al enemigo. Si usted permite que el temor y los pensamientos de incompetencia invadan su corazón, no logrará sus metas. Pero en el mismo momento que usted comience a creer que Dios le dará la victoria, sentirá un cambio de actitud. La fe en un Dios soberano que le ama incondicionalmente, avivará su esperanza. En vez de sentir que no puede hacer algo, usted comenzará a decir, como el apóstol: "Todo lo puedo en Cristo que me fortalece" (Fil. 4:13, cursivas añadidas).
Un deseo ardiente. Las personas que dicen: "Espero poder hacer esto algún día", pueden olvidarse de lograr sus metas. La pasión y el deseo profundo de agradar y honrar a Dios, son los requisitos fundamentales para lograr cualquier meta, no importa lo enorme que pueda ser ésta.
La confianza. Me sorprende escuchar a algunas personas hablar de sus capacidades, de sus títulos y de su confianza, sin duda, en sí mismas antes que en Cristo. Ahora bien, pensemos en el historial profesional del apóstol Pablo, que era todo un informe de su calidad teológica. Era el maestro "perfecto" por su formación, su labor y su actitud. Sin embargo, él escribe: "Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo, y ser hallado en él" (Fil. 3:8, 9).
Una línea de acción. Independientemente de que su meta sea espiritual (como el tener más intimidad con Dios) o personal (como ahorrar para unas vacaciones), pídale al Señor que le ayude a desarrollar un plan. En cualquier caso, hay que poner por escrito los objetivos y encomendarlos a Él. Pero la rendición es esencial; si usted no le da a Cristo cada una de las áreas de su vida, nunca experimentará el verdadero éxito que Dios quiere que usted tenga.
Un diario. Las metas tienen que ser definibles y medibles. Llevar un diario de sus avances y marcar los acontecimientos importantes le ayudarán a mantenerse enfocado en el objetivo, vigorizado y dirigiéndose en la dirección correcta. Lo más probable es que si usted no tiene una fecha límite para ver realizada su meta, nunca lo logrará.
Perseverancia. Lo peor que usted puede hacer es comenzar algo y nunca terminarlo. Si se rinde, el recuerdo del fracaso le quedará grabado en la mente. Por tanto, sea perseverante. Fije sus ojos en la meta, y no se desvíe hacia ningún lado. Recuerde que el desánimo es una de las herramientas favoritas de Satanás, y que él incluso tentará a otros creyentes para que lancen dudas sobre lo que Dios le ha pedido a usted que haga.
Control de las emociones. El enojo, el temor, la inseguridad, la desilusión y muchas otras emociones pueden impedir que logremos nuestro objetivo. El corazón de David estaba puesto en la victoria y en la honra de Dios, y por eso no titubeó. Si bien Goliat se burló de él, su trampa no le funcionó.
Valentía para actuar. David le dijo a Saúl: "No desmaye el corazón de ninguno a causa de él; tu siervo irá y peleará contra este filisteo" (1 S. 17:32). Si usted deja que el temor se apodere de su corazón, nunca tendrá la valentía que necesitará para acabar la tarea. Es bíblico tomarse el tiempo para evaluar el costo de alcanzar la meta (Lc. 14:28-32), pero cuando lo haga, que su evaluación sea de acuerdo con los deseos, las normas y el deseo del Señor para su vida, no conforme a su limitado entendimiento. Dios ve todo el panorama. Sabe lo que habrá más adelante, y reconoce cuán importante es que usted desarrolle confianza en Él.
Una dependencia consciente de Dios. Muchas veces, las grandes victorias están constituidas por pequeños logros. David le dijo a Goliat: "Jehová te entregará hoy en mi mano". No dijo: "Por mis grandes capacidades voy a alcanzar este objetivo, ganar esta batalla y vencer a este enemigo". El corazón de David estaba dispuesto a exaltar y honrar a Dios con su vida. Cuando ésa sea la motivación de sus acciones, usted no sólo alcanzará sus metas personales, sino que también podrá lograr cosas para Dios.
viernes, enero 11, 2008
¡El plan para triunfar! (2da parte)
Fíjese metas aunque el desafío le parezca grande
La nación de Israel había sucumbido al temor. El rey Saúl había montado su tienda a una distancia prudente del campo de batalla, y le inquietaba el no saber cómo podía salir de este horrible apuro. Cuando David se presentó, una refrescante sensación de esperanza recorrió el campamento. Pero no todo el mundo se alegró de verlo; incluso su hermano se sintió enojado porque había venido (v. 28).
La oposición siempre es segura cada vez que usted le dice sí a Dios, especialmente cuando comienza a confiar en que Él hará algo que parece imposible. Sin embargo, la idea del fracaso nunca pasó por la mente de David. Tenía una prioridad, y ésta era la de defender el buen nombre de Dios (vv. 26, 36, 46, 47). Es que fijarnos metas de acuerdo con los parámetros de Dios nos asegura siempre la victoria.
A pesar de que no todas las metas que usted se fije serán de naturaleza espiritual, cada una de ellas debe ser conforme a los principios de la Palabra de Dios. El secreto para alcanzarlas es tener un propósito correcto.
Si su única motivación es lograr más para tener una sensación de éxito personal, es posible que Él no le permita alcanzar su objetivo. David sabía que el Señor lo había unido para ser rey de Israel, pero la posición y el estatus no eran su propósito; su motivación era su amor al Señor. A él no le preocupaba no tener una casa grande, ni mucho dinero en el banco, ni los amigos ideales para sentirse importante. Su preocupación era honrar a Dios, y ésta fue la diferencia entre su éxito y el fracaso del rey Saúl.
Muchas veces nos fijamos metas demasiado bajas, o que no están de acuerdo con lo mejor que Dios tiene para nosotros. Se pueden lograr fácilmente, pero son de poca ayuda para aumentar nuestra fe en Él. Por otro lado, fijarse metas poco realistas puede desalentarnos si no las alcanzamos. El deseo de David de derrotar a Goliat era tremendo, pero fue el Señor quien puso ese deseo en su corazón y el que le dio a David las fuerzas para cumplir la tarea.
La nación de Israel había sucumbido al temor. El rey Saúl había montado su tienda a una distancia prudente del campo de batalla, y le inquietaba el no saber cómo podía salir de este horrible apuro. Cuando David se presentó, una refrescante sensación de esperanza recorrió el campamento. Pero no todo el mundo se alegró de verlo; incluso su hermano se sintió enojado porque había venido (v. 28).
La oposición siempre es segura cada vez que usted le dice sí a Dios, especialmente cuando comienza a confiar en que Él hará algo que parece imposible. Sin embargo, la idea del fracaso nunca pasó por la mente de David. Tenía una prioridad, y ésta era la de defender el buen nombre de Dios (vv. 26, 36, 46, 47). Es que fijarnos metas de acuerdo con los parámetros de Dios nos asegura siempre la victoria.
A pesar de que no todas las metas que usted se fije serán de naturaleza espiritual, cada una de ellas debe ser conforme a los principios de la Palabra de Dios. El secreto para alcanzarlas es tener un propósito correcto.
Si su única motivación es lograr más para tener una sensación de éxito personal, es posible que Él no le permita alcanzar su objetivo. David sabía que el Señor lo había unido para ser rey de Israel, pero la posición y el estatus no eran su propósito; su motivación era su amor al Señor. A él no le preocupaba no tener una casa grande, ni mucho dinero en el banco, ni los amigos ideales para sentirse importante. Su preocupación era honrar a Dios, y ésta fue la diferencia entre su éxito y el fracaso del rey Saúl.
Muchas veces nos fijamos metas demasiado bajas, o que no están de acuerdo con lo mejor que Dios tiene para nosotros. Se pueden lograr fácilmente, pero son de poca ayuda para aumentar nuestra fe en Él. Por otro lado, fijarse metas poco realistas puede desalentarnos si no las alcanzamos. El deseo de David de derrotar a Goliat era tremendo, pero fue el Señor quien puso ese deseo en su corazón y el que le dio a David las fuerzas para cumplir la tarea.
jueves, enero 10, 2008
¡El plan para triunfar! (1ra parte)
David estiró el brazo y tocó las tiras de cuero que le oprimían la muñeca. Las sentía seguras, pero ¿estarían bien apretadas? ¿Responderían en el momento que lanzara la piedra lisa con su honda? Él creía que sí. Tocó de nuevo, pero esta vez para asegurarse de que tenía la bolsa de cuero en su costado. Allí tenía cuatro piedras más en caso de que fallara con la primera, pero no creía que eso sucedería. Estaba confiado, simplemente seguro —sin ninguna arrogancia— de que estaba haciendo lo que Dios quería que hiciera.
El movimiento enemigo que veía frente a él y el olor a guerra que lo rodeaba, no lo atemorizaban. Observaba el horizonte con osada seguridad mientras aquel hombre gigantesco se le acercaba. No me le acercaré mucho, pensó. Apenas lo suficiente. ¡Entonces se lanzó corriendo resueltamente a la línea de batalla hacia la victoria!
¿Cuántas veces no quiso usted alcanzar una meta, pero se sentía inseguro o temeroso? Quizás el desafío le pareció demasiado grande, o pensó que le faltaban la capacidad, la educación o los medios para lograrlo. Como joven, David probablemente tuvo que encarar algunas de estas mismas preguntas. Se preguntaría, muy probablemente, qué le depararía la vida. Mientras cuidaba las ovejas de su padre, tuvo tiempo de sobra, no sólo para pensar en esas cosas, sino también para desarrollar una relación con el Señor.
A Dios le tomó años preparar a David para el papel que asumiría un día como rey de Israel. Pero durante ese tiempo, David nunca perdió de vista las prioridades que Dios le había dado. El día en que se enfrentó a Goliat, todos los preceptos que el Señor le había enseñado convergieron para el momento de la gran prueba.
Primero de Samuel 17 presenta este histórico acontecimiento: cuando el joven entró en el campo de batalla para enfrentarse a un veterano guerrero, la ventaja parecía estar a favor del enemigo. Pero no era así. Con un rápido y seguro movimiento, David dio en el blanco y logró su objetivo. Él había sido enseñado a creer que, con la ayuda de Dios, triunfaría —y lo logró.
El movimiento enemigo que veía frente a él y el olor a guerra que lo rodeaba, no lo atemorizaban. Observaba el horizonte con osada seguridad mientras aquel hombre gigantesco se le acercaba. No me le acercaré mucho, pensó. Apenas lo suficiente. ¡Entonces se lanzó corriendo resueltamente a la línea de batalla hacia la victoria!
¿Cuántas veces no quiso usted alcanzar una meta, pero se sentía inseguro o temeroso? Quizás el desafío le pareció demasiado grande, o pensó que le faltaban la capacidad, la educación o los medios para lograrlo. Como joven, David probablemente tuvo que encarar algunas de estas mismas preguntas. Se preguntaría, muy probablemente, qué le depararía la vida. Mientras cuidaba las ovejas de su padre, tuvo tiempo de sobra, no sólo para pensar en esas cosas, sino también para desarrollar una relación con el Señor.
A Dios le tomó años preparar a David para el papel que asumiría un día como rey de Israel. Pero durante ese tiempo, David nunca perdió de vista las prioridades que Dios le había dado. El día en que se enfrentó a Goliat, todos los preceptos que el Señor le había enseñado convergieron para el momento de la gran prueba.
Primero de Samuel 17 presenta este histórico acontecimiento: cuando el joven entró en el campo de batalla para enfrentarse a un veterano guerrero, la ventaja parecía estar a favor del enemigo. Pero no era así. Con un rápido y seguro movimiento, David dio en el blanco y logró su objetivo. Él había sido enseñado a creer que, con la ayuda de Dios, triunfaría —y lo logró.
miércoles, enero 09, 2008
HUMILDAD VRS POBRESA
En una ocasión, Jesús hablando de sí mismo dijo: Aprended de mí que soy manso y HUMILDE de corazón. Mateo 11:29
Cuando Jesucristo se expresó de esta manera, llamándose así mismo como HUMILDE, no se refirió a escasez: En lo económico, vestuario, salud, alimentos ni algo por el estilo. El poseía para ese entonces y posee todas las cosas (todo es de mi Cristo por El y para EL, todo lo que ha sido creado por El fue Creado y sin El nada hubiera sido creado). Mateo 11:27; Romanos 11:36; Juan 1:3.
El significado de HUMILDAD según el diccionario pequeño Larousse es: sumisión, rendimiento, que se rebaja voluntariamente. O sea que cuando una persona es humilde o dice ser humilde es porque es sometido y se rebaja voluntariamente.
En una ocasión yo le pedía al Señor en oración caminando por un pasillo del edificio donde laboro: “Señor por favor enséñame, revélame como ser humilde en realidad, ¿qué es la humildad?” Le pregunté. Porque me había dado cuenta que por más humilde que me esforzaba en ser, siempre se me apoderaba un orgullito, una actitud altiva, no se si a usted le ha pasado, aunque creo que no, “ya que usted es una persona muy humilde”.
No pasó mucho tiempo cuando llegaron a mi vida dos declaraciones que cambiaron mi manera de pensar. Una declaración la recibí a través de un simple hombre en el gimnasio donde hago ejercicios. Entramos en el tema de la humildad y él me dijo que había estudiado el verdadero significado de la humildad, y me dijo que humildad NO es, falta de PODER, y cuando se refería a poder, es en todos los sentidos, espiritual, económico, etc. todo lo contrario, me dijo que en su origen la palabra humildad quiere decir TENER EL PODER y no usarlo. ¡wao! Yo quedé impresionado, entonces entendí que Jesús era humilde, no porque no poseía nada, al contrario sino porque poseyéndolo todo se despojó por un momento de su gloria, para redimirte a ti y a mí y entonces ahora entiendo más dos versículos poderosos en las escrituras, uno está en 2da. De Corintios 8:9 y dice “Porque ya conocéis la gracia del Señor Jesucristo que SIENDO RICO, SE HIZO POBRE para que CON SU POBREZA, FUÉSEMOS ENRIQUECIDOS.” O sea que para romper la maldición de la muerte Cristo tuvo que morir, para romper la maldición de la enfermedad tuvo que sufrir y por sus llagas fuimos curados, y para romper la maldición de la miseria o pobreza, El tuvo que hacerse pobre, para que tú y yo, no llevemos esa carga.
Hay otro texto en que dice: “Porque no escatimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse sino que se humilló hasta lo sumo; Más Dios a lo sumo lo exaltó y su nombre engrandeció”, Filipenses 2:5-9. Entonces es ahí donde entra en escena la verdadera humildad, en que aún teniendo abundancia, tú puedas servirle a la gente y tener a Dios y su voluntad en primer lugar. Si usted no ha tenido abundancia, todavía es difícil que sepas si eres humilde. Es lo mismo que creas tener amor, hasta que alguien se levante contra ti y te haga daño, dependiendo tu actitud después que la persona se levanta contra ti, es que puedes saber si tienes amor.
Cuando Jesucristo se expresó de esta manera, llamándose así mismo como HUMILDE, no se refirió a escasez: En lo económico, vestuario, salud, alimentos ni algo por el estilo. El poseía para ese entonces y posee todas las cosas (todo es de mi Cristo por El y para EL, todo lo que ha sido creado por El fue Creado y sin El nada hubiera sido creado). Mateo 11:27; Romanos 11:36; Juan 1:3.
El significado de HUMILDAD según el diccionario pequeño Larousse es: sumisión, rendimiento, que se rebaja voluntariamente. O sea que cuando una persona es humilde o dice ser humilde es porque es sometido y se rebaja voluntariamente.
En una ocasión yo le pedía al Señor en oración caminando por un pasillo del edificio donde laboro: “Señor por favor enséñame, revélame como ser humilde en realidad, ¿qué es la humildad?” Le pregunté. Porque me había dado cuenta que por más humilde que me esforzaba en ser, siempre se me apoderaba un orgullito, una actitud altiva, no se si a usted le ha pasado, aunque creo que no, “ya que usted es una persona muy humilde”.
No pasó mucho tiempo cuando llegaron a mi vida dos declaraciones que cambiaron mi manera de pensar. Una declaración la recibí a través de un simple hombre en el gimnasio donde hago ejercicios. Entramos en el tema de la humildad y él me dijo que había estudiado el verdadero significado de la humildad, y me dijo que humildad NO es, falta de PODER, y cuando se refería a poder, es en todos los sentidos, espiritual, económico, etc. todo lo contrario, me dijo que en su origen la palabra humildad quiere decir TENER EL PODER y no usarlo. ¡wao! Yo quedé impresionado, entonces entendí que Jesús era humilde, no porque no poseía nada, al contrario sino porque poseyéndolo todo se despojó por un momento de su gloria, para redimirte a ti y a mí y entonces ahora entiendo más dos versículos poderosos en las escrituras, uno está en 2da. De Corintios 8:9 y dice “Porque ya conocéis la gracia del Señor Jesucristo que SIENDO RICO, SE HIZO POBRE para que CON SU POBREZA, FUÉSEMOS ENRIQUECIDOS.” O sea que para romper la maldición de la muerte Cristo tuvo que morir, para romper la maldición de la enfermedad tuvo que sufrir y por sus llagas fuimos curados, y para romper la maldición de la miseria o pobreza, El tuvo que hacerse pobre, para que tú y yo, no llevemos esa carga.
Hay otro texto en que dice: “Porque no escatimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse sino que se humilló hasta lo sumo; Más Dios a lo sumo lo exaltó y su nombre engrandeció”, Filipenses 2:5-9. Entonces es ahí donde entra en escena la verdadera humildad, en que aún teniendo abundancia, tú puedas servirle a la gente y tener a Dios y su voluntad en primer lugar. Si usted no ha tenido abundancia, todavía es difícil que sepas si eres humilde. Es lo mismo que creas tener amor, hasta que alguien se levante contra ti y te haga daño, dependiendo tu actitud después que la persona se levanta contra ti, es que puedes saber si tienes amor.
martes, enero 08, 2008
Carecemos de algo ¿ha que se debe?
La palabra de Dios enseña que cuando Dios creó el cielo y la tierra y todo lo que en ella hay, dice que al final, El se deleitó y vio Dios que todo lo que hizo era bueno en gran manera. Génesis 1:31
Entonces Adán y Eva se movieron en desobediencia al mandato de Jehová Dios y comieron del árbol, y es aquí donde quiero mostrarte algo importante amado lector. Al instante de haber comido dice la palabra que se abrieron sus ojos y se vieron desnudos, y tuvieron vergüenza.
Observa algo, si se vieron desnudos al comer del fruto, lo cual no le pasaba antes de comerlo, es porque le estaba haciendo falta algo que poseían y lo habían perdido.
Al buscar la palabra pobreza en el diccionario pequeño Larousse: Procede de la palabra en latín Pauper, que quiere decir desprovisto, desgraciado, infeliz, escaso. También uno de sus significados es, carecer de lo necesario para vivir. O sea que cuando dices que eres pobre, estas diciendo que eres desprovisto, desgraciado, infeliz y que careces de lo necesario para vivir.
Entonces después de este momento de desobediencia del hombre y la mujer en el huerto, es que viene lo más difícil. Vienen tres maldiciones: La Muerte, el hombre tenía vida eterna o sea no iba a morir nunca, pero después que desobedeció ya sus días de vida se acortaron. Génesis 3:3
La Enfermedad: el hombre no se enfermaba, pero cuando desobedeció vino la enfermedad, comenzando por el dolor de parto de la mujer “con dolor darás a luz” (por esto es que las mujeres quieren matar a los hombres cuando están dando a luz). Génesis 3:16
La Pobreza: el hombre tenía TODO en abundancia y lo tenía todo a la orden del día, solo con la declaración de su boca. Pero cuando desobedeció, vino la escasez, comenzando en que Dios lo sacó de la tierra de Edén, donde había abundancia de todo y le declaró al hombre que con el sudor de su frente se sostendría y la tierra le producirá cardos y espinos (simbolismo y fruto de miseria y pobreza). Génesis 3:17-19
Hasta ahora ve notando algo bien claro mi amado lector, desobediencia trajo pobreza al primer hombre y a la primera mujer. Matemáticamente sería Desobediencia= pobreza y miseria. Hay un texto muy específico sobre esto, está en Proverbios 13:18 dice: “Pobreza y Vergüenza tendrá el que menosprecia el consejo”. O sea que la pobreza no solo es hereditaria, sino que si no obedecemos a Dios y los buenos consejos, lo que hay para nosotros es pobreza y vergüenza.
Entonces Adán y Eva se movieron en desobediencia al mandato de Jehová Dios y comieron del árbol, y es aquí donde quiero mostrarte algo importante amado lector. Al instante de haber comido dice la palabra que se abrieron sus ojos y se vieron desnudos, y tuvieron vergüenza.
Observa algo, si se vieron desnudos al comer del fruto, lo cual no le pasaba antes de comerlo, es porque le estaba haciendo falta algo que poseían y lo habían perdido.
Al buscar la palabra pobreza en el diccionario pequeño Larousse: Procede de la palabra en latín Pauper, que quiere decir desprovisto, desgraciado, infeliz, escaso. También uno de sus significados es, carecer de lo necesario para vivir. O sea que cuando dices que eres pobre, estas diciendo que eres desprovisto, desgraciado, infeliz y que careces de lo necesario para vivir.
Entonces después de este momento de desobediencia del hombre y la mujer en el huerto, es que viene lo más difícil. Vienen tres maldiciones: La Muerte, el hombre tenía vida eterna o sea no iba a morir nunca, pero después que desobedeció ya sus días de vida se acortaron. Génesis 3:3
La Enfermedad: el hombre no se enfermaba, pero cuando desobedeció vino la enfermedad, comenzando por el dolor de parto de la mujer “con dolor darás a luz” (por esto es que las mujeres quieren matar a los hombres cuando están dando a luz). Génesis 3:16
La Pobreza: el hombre tenía TODO en abundancia y lo tenía todo a la orden del día, solo con la declaración de su boca. Pero cuando desobedeció, vino la escasez, comenzando en que Dios lo sacó de la tierra de Edén, donde había abundancia de todo y le declaró al hombre que con el sudor de su frente se sostendría y la tierra le producirá cardos y espinos (simbolismo y fruto de miseria y pobreza). Génesis 3:17-19
Hasta ahora ve notando algo bien claro mi amado lector, desobediencia trajo pobreza al primer hombre y a la primera mujer. Matemáticamente sería Desobediencia= pobreza y miseria. Hay un texto muy específico sobre esto, está en Proverbios 13:18 dice: “Pobreza y Vergüenza tendrá el que menosprecia el consejo”. O sea que la pobreza no solo es hereditaria, sino que si no obedecemos a Dios y los buenos consejos, lo que hay para nosotros es pobreza y vergüenza.
lunes, enero 07, 2008
Si creyeres y no dudas, todo es posible
Jesús en una ocasión enseñándole sobre fe a sus discípulos les dijo: Cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar y NO DUDA en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho. Marcos 11:23.
Tal vez algunos de los discípulos tomaron esta declaración literalmente y fueron corriendo e intentaron mover montes, me imagino a Pedro el discípulo que era más extrovertido. Como la historia de un hombre que para probar su fe, se fue a un monte y le hablo a una acumulación gigante de tierra y le dijo: “Muévete y échate al mar” y no pasó nada, y volvió y repitió: “Muévete y échate al mar”, y continuó “muévete y échate al mar”, y el hombre cansado y lleno de sudor, al final dijo: “yo sabía que tu no te ibas a mover”.
Que pasa en Marcos 11:23, Jesús esta hablando primero de FE, de creer, y el primer monte que hay que derribar para tener resultados es la DUDA de la mente y del corazón, Jesús NO dijo: “si le dices al monte muévete se moverá”, El dijo: “Si lo dices CREYENDO y NO DUDAS en tu corazón”.
Hay un texto en proverbios que me impacta y este declara: “Es mejor que el hombre se conquiste a sí mismo antes de conquistar una ciudad” Proverbios 16:32. Hay veces que presumimos fe para cosas muy grandes y todavía no tenemos fe ni siquiera para que se sane un dolorcito de cabeza. O sea lo que te quiero decir es que tú debes soñar con cosas grandes, pero primero debemos aprender a derribar lobos y leones antes de querer derribar gigantes.
Todo lo que te he venido declarando en estos párrafos anteriores, es para traerte una enseñanza con un texto poderoso en la palabra que dice: “Porque las armas de nuestras milicias no son carnales, sino poderosas en Dios para destrucción de fortalezas”. 2 Corintios 10:4-5
Nosotros podemos entender este texto como algo literal, y pensar que Pablo se estaba refiriendo a una fortaleza llena de soldados bien armados, pero a la fortaleza que Pablo se refiere no es ésta, si observas bien él dice: “Las armas de nuestra milicia NO SON CARNALES”. O sea que a la fortaleza que se esta refiriendo no es carnal tampoco, a lo primero que se esta refiriendo el texto es a las fortalezas mentales y esto lo vemos más claro en el versículo 5 que dice: “Derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo” y estas fortalezas son los argumentos que están compuestos por: Duda, Temor, Odio, Miseria… etc.
Hay una fortaleza mental que Satanás y las tradiciones han traído a muchas personas incluyendo a los latinos. Y es que nosotros debemos pensar tener los más pequeño, lo más viejo, lo más deteriorado, porque así somos humildes. Si es un automóvil que no sea muy moderno y nuevo, si es una camisa que no sea de marca reconocida. Lo que te quiero declarar es que tú debes estar preparado para estar en cualquier situación, o usar cualquier cosa que tengas, pero no debes dejar de soñar con lo mejor.
Tal vez algunos de los discípulos tomaron esta declaración literalmente y fueron corriendo e intentaron mover montes, me imagino a Pedro el discípulo que era más extrovertido. Como la historia de un hombre que para probar su fe, se fue a un monte y le hablo a una acumulación gigante de tierra y le dijo: “Muévete y échate al mar” y no pasó nada, y volvió y repitió: “Muévete y échate al mar”, y continuó “muévete y échate al mar”, y el hombre cansado y lleno de sudor, al final dijo: “yo sabía que tu no te ibas a mover”.
Que pasa en Marcos 11:23, Jesús esta hablando primero de FE, de creer, y el primer monte que hay que derribar para tener resultados es la DUDA de la mente y del corazón, Jesús NO dijo: “si le dices al monte muévete se moverá”, El dijo: “Si lo dices CREYENDO y NO DUDAS en tu corazón”.
Hay un texto en proverbios que me impacta y este declara: “Es mejor que el hombre se conquiste a sí mismo antes de conquistar una ciudad” Proverbios 16:32. Hay veces que presumimos fe para cosas muy grandes y todavía no tenemos fe ni siquiera para que se sane un dolorcito de cabeza. O sea lo que te quiero decir es que tú debes soñar con cosas grandes, pero primero debemos aprender a derribar lobos y leones antes de querer derribar gigantes.
Todo lo que te he venido declarando en estos párrafos anteriores, es para traerte una enseñanza con un texto poderoso en la palabra que dice: “Porque las armas de nuestras milicias no son carnales, sino poderosas en Dios para destrucción de fortalezas”. 2 Corintios 10:4-5
Nosotros podemos entender este texto como algo literal, y pensar que Pablo se estaba refiriendo a una fortaleza llena de soldados bien armados, pero a la fortaleza que Pablo se refiere no es ésta, si observas bien él dice: “Las armas de nuestra milicia NO SON CARNALES”. O sea que a la fortaleza que se esta refiriendo no es carnal tampoco, a lo primero que se esta refiriendo el texto es a las fortalezas mentales y esto lo vemos más claro en el versículo 5 que dice: “Derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo” y estas fortalezas son los argumentos que están compuestos por: Duda, Temor, Odio, Miseria… etc.
Hay una fortaleza mental que Satanás y las tradiciones han traído a muchas personas incluyendo a los latinos. Y es que nosotros debemos pensar tener los más pequeño, lo más viejo, lo más deteriorado, porque así somos humildes. Si es un automóvil que no sea muy moderno y nuevo, si es una camisa que no sea de marca reconocida. Lo que te quiero declarar es que tú debes estar preparado para estar en cualquier situación, o usar cualquier cosa que tengas, pero no debes dejar de soñar con lo mejor.
viernes, enero 04, 2008
La vanidad ¿Qué es realmente?
Cuando escuchaba y leía estas expresiones de vanidad de vanidades, las interpretaba igual o parecido a como usted la interpreta: Un vehículo costoso de lujo, una casa grande, “para qué, eso es vanidad, yo me conformo con esto pequeño”
Pero un día escuché un mensaje del Pastor Cash Luna. “muy amigo mío por cierto….”
(baaahhh, es broma). Él preguntaba ¿qué es realmente vanidad? ¿Qué precio le puedes poner a la vanidad? ¿Cuánto vale la vanidad? ¿Es un reloj Rolex de US 17,000.00? ¿Es un Automóvil Mercedes Benz del año? ¿Es una casa costosa?, entonces Cash contestó: No. Y todos los que estaban en el lugar quedaron un poco confusos, entonces él continuó hablando y dijo: cuando la Biblia habla de vanidad se está refiriendo a el afán del hombre por hacer riquezas, y entonces podemos ver un texto en Eclesiastés 2:26 que declara: “He visto algo en la tierra y es que el hombre se afana, recoge y amontona y luego no lo disfruta, porque no se prepara y no busca a Dios (luego vienen las enfermedades y los tiempos malos) y Dios le pasa esta riqueza a los justos.”
O sea que cuando tu tienes condiciones para comprarte un buen carro, una buena casa, darle a los pobres, sembrar o dar dinero para la obra del reino de Dios en tu iglesia o a ministerios que ganan almas para Jesucristo, para ir a un hotel o pasarte unas vacaciones con tu familia y dedicarle tiempo, y por el contrario lo que haces es solo trabajar, trabajar, guardar, guardar, a esto, la Biblia le llama vanidad.
Y Cash dijo más, se atrevió a decir: “Vanidad es que ustedes los dominicanos tiene unas playas tan lindas y vienen turistas y extranjeros a disfrutarlas y ustedes no la disfrutan.”
Entonces se me abrió la mente y entendí el porqué en el cielo las calles son de oro, las puertas de diamantes preciosos y Dios es el dueño del oro y la plata y todo lo que El hace es grande, excelente y muy costoso y El no es vanidoso.
Dios me hizo entender, me reveló que la vanidad no es tener mucho o poco, comprar lo caro o la barato, lo bueno o lo malo, vanidad es tu ser esclavo de lo que tienes en abundancia o vivir apenado o triste por lo que te hace falta.
Pero un día escuché un mensaje del Pastor Cash Luna. “muy amigo mío por cierto….”
(baaahhh, es broma). Él preguntaba ¿qué es realmente vanidad? ¿Qué precio le puedes poner a la vanidad? ¿Cuánto vale la vanidad? ¿Es un reloj Rolex de US 17,000.00? ¿Es un Automóvil Mercedes Benz del año? ¿Es una casa costosa?, entonces Cash contestó: No. Y todos los que estaban en el lugar quedaron un poco confusos, entonces él continuó hablando y dijo: cuando la Biblia habla de vanidad se está refiriendo a el afán del hombre por hacer riquezas, y entonces podemos ver un texto en Eclesiastés 2:26 que declara: “He visto algo en la tierra y es que el hombre se afana, recoge y amontona y luego no lo disfruta, porque no se prepara y no busca a Dios (luego vienen las enfermedades y los tiempos malos) y Dios le pasa esta riqueza a los justos.”
O sea que cuando tu tienes condiciones para comprarte un buen carro, una buena casa, darle a los pobres, sembrar o dar dinero para la obra del reino de Dios en tu iglesia o a ministerios que ganan almas para Jesucristo, para ir a un hotel o pasarte unas vacaciones con tu familia y dedicarle tiempo, y por el contrario lo que haces es solo trabajar, trabajar, guardar, guardar, a esto, la Biblia le llama vanidad.
Y Cash dijo más, se atrevió a decir: “Vanidad es que ustedes los dominicanos tiene unas playas tan lindas y vienen turistas y extranjeros a disfrutarlas y ustedes no la disfrutan.”
Entonces se me abrió la mente y entendí el porqué en el cielo las calles son de oro, las puertas de diamantes preciosos y Dios es el dueño del oro y la plata y todo lo que El hace es grande, excelente y muy costoso y El no es vanidoso.
Dios me hizo entender, me reveló que la vanidad no es tener mucho o poco, comprar lo caro o la barato, lo bueno o lo malo, vanidad es tu ser esclavo de lo que tienes en abundancia o vivir apenado o triste por lo que te hace falta.
jueves, enero 03, 2008
EL ORGU-YOOOOOOO
En una ocasión había un sapito (una rana) que quería volar, esta veía las aves del cielo que volaban bien alto y elevaban su vuelo a las alturas, como las que se describen en el libro: “Frases para Líderes que son Águilas”.
Y cuando este sapito veía las aves volar, escuchaba los elogios y palabras lindas que todos los demás animales de la tierra decían: “!Wao!, que lindo vuelo, decía el perro: “Quisiera ser un águila. waoo que vuelo tan seguro, decía la gallina”. Y el sapito escuchando todo esto, se le ocurrió una brillante idea y al ver un águila en tierra se acercó a ella y le propuso que volaran juntos, el águila le preguntó que cómo lo harían, si él (el sapito) no tenía alas para volar. Y el sapito le dijo: “Es fácil, solo tienes que tomar este pedazo de rama en tus patas y yo me voy a sujetar con la boca, y a volarrrr”. El águila aceptó y emprendieron el viaje, el sapo se sujetó bien fuerte con su boca de la rama, la cual el águila sujetaba fuertemente con sus grandes garras en sus patas. Y cuando iban por las alturas dando su hermoso paseo, los demás animales de la tierra observaban este hecho heroico y decían “!Waoo que impresionante!, que hermoso, que brillante idea” y a la vez se preguntaban ¿De quien habrá sido la idea? ¿Quien fue el genio? ¿Cómo lograron hacer esto?. Y al cabo de un rato el sapo escuchando las preguntas y los comentarios de los demás animales en tierra, no se pudo contener y grito: “yooooooooooooo…….
Al buscar el significado de la palabra orgullo en diferentes fuentes, descubrí que esta puede usarse con varios significados, uno es: Opinión demasiado buena que tiene uno de sí mismo o de otra persona. Y por esto a veces escuchamos a personas decir: “Yo me siento orgulloso de quien soy o me siento orgulloso de mi esposa, mi hijo, etc.”
Y el otro significado es: altivez, arrogancia, engreído o sea persona que se cree la mejor de todas desmedidamente, en mi tierra le dirían (persona que se cree la última Coke-Cola del desierto) y a este significado es que nos vamos a referir en este tema.
Uno de los primeros acontecimientos de orgullo lo vemos en la Biblia en Isaías 14 y Ezequiel 28, acontecimientos terribles, donde se habla de la altivez de un rey, pero a la vez, se cree que se está haciendo referencia a Satanás. El capítulo 28 versículo 5 del libro de Ezequiel establece que a causa de las riquezas y el esplendor de este rey, se llenó de orgullo su corazón. Entonces no te puedo ocultar y tampoco negar una realidad, y es que las riquezas pueden provocar altivez o soberbia a tu corazón. Pero no solo las riquezas, porque en este mismo capítulo de Ezequiel, está escrito que se llenó de orgullo también por su belleza y su posición en la sociedad. Entonces una persona puede ser orgullosa o altiva hasta por su belleza física.
El orgullo no depende solo de tener riquezas, sino es una actitud que el hombre y la mujer dejan pasar a su corazón por cualquier cosa. Y esta actitud es negativa y despreciable delante de Dios y de los hombres. Hay un versículo que le pega muy fuerte a los orgullosos en la cabeza que dice: “Dios resiste a los soberbios y da gracia a los humildes” Santiago 4:6; en la Biblia versión Dios habla hoy dice: “Dios se opone a los altivos y da gracia al humilde”
Pero déjame declararte que el orgullo es tan versátil, tan engañoso, tan camaleón, que hasta de tener a Dios en nuestros corazones o de poseer un talento, nos podemos sentir más grandes y mejores que otras personas, pero hay una medicina para este mal, está en el libro de Romanos 12:3 cuando el Apóstol Pablo dice: “Nadie tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino piense de sí con cordura” y en la versión Dios habla hoy dice: “Nadie piense de sí mismo más de lo que debe pensar, antes bien cada uno piense de sí con moderación”. Lo que Pablo está declarando aquí, no es que tu vas a ser un gusano, como dicen algunos orando: “Oh, Señor soy tu gusano, haz de mi lo que quieras” y mientras más nombres bajos y despectivos se ponen, creen que son más humildes y espirituales. La verdad es que Dios quiere que tú pienses de ti mismo con cordura, con equilibrio, ni muy bajo, ni muy alto, sino como lo que tú eres en Dios.
Hay otro versículo que es muy fuerte en la Biblia, cuando lo leí por primera vez me arrepentí de nuevo y me dije: “!Señor y esto estaba en la Biblia!” Está en Isaías 65:5, dice que a Dios le es como humo en las narices, la persona que le dice a su prójimo, yo soy más santo que tú, yo soy más puro que tú. ¡Waooo! Yo creía que cuando oraba, ayunaba, leía la Biblia e iba mucho a la Iglesia, eso me daba el derecho para acusar y creerme más grande que otros, pero No, la Biblia dice: Que eso para Papa Dios le es como humo en las narices. Si alguna vez usted ha pasado por un incendio donde lo que hay es mucho humo, se habrá dado cuenta lo tanto que molesta, ya que hasta los ojos se le tornan rojos a las personas y hasta se pueden asfixiar si se quedan mucho tiempo entre el humo, pues déjame declararte que esa pequeñita sensación es la que Dios siente, cuando tú te crees más santo que alguien; si no lo crees, te invito a leer la historia de la oración del publicano en Lucas 18:9-14
Orgullo no es riquezas, no es algo externo, es una condición interna del corazón, va más allá de las cosas que puedas tener, y hay que rendir este enemiguito cada día al Señor.
Y cuando este sapito veía las aves volar, escuchaba los elogios y palabras lindas que todos los demás animales de la tierra decían: “!Wao!, que lindo vuelo, decía el perro: “Quisiera ser un águila. waoo que vuelo tan seguro, decía la gallina”. Y el sapito escuchando todo esto, se le ocurrió una brillante idea y al ver un águila en tierra se acercó a ella y le propuso que volaran juntos, el águila le preguntó que cómo lo harían, si él (el sapito) no tenía alas para volar. Y el sapito le dijo: “Es fácil, solo tienes que tomar este pedazo de rama en tus patas y yo me voy a sujetar con la boca, y a volarrrr”. El águila aceptó y emprendieron el viaje, el sapo se sujetó bien fuerte con su boca de la rama, la cual el águila sujetaba fuertemente con sus grandes garras en sus patas. Y cuando iban por las alturas dando su hermoso paseo, los demás animales de la tierra observaban este hecho heroico y decían “!Waoo que impresionante!, que hermoso, que brillante idea” y a la vez se preguntaban ¿De quien habrá sido la idea? ¿Quien fue el genio? ¿Cómo lograron hacer esto?. Y al cabo de un rato el sapo escuchando las preguntas y los comentarios de los demás animales en tierra, no se pudo contener y grito: “yooooooooooooo…….
Al buscar el significado de la palabra orgullo en diferentes fuentes, descubrí que esta puede usarse con varios significados, uno es: Opinión demasiado buena que tiene uno de sí mismo o de otra persona. Y por esto a veces escuchamos a personas decir: “Yo me siento orgulloso de quien soy o me siento orgulloso de mi esposa, mi hijo, etc.”
Y el otro significado es: altivez, arrogancia, engreído o sea persona que se cree la mejor de todas desmedidamente, en mi tierra le dirían (persona que se cree la última Coke-Cola del desierto) y a este significado es que nos vamos a referir en este tema.
Uno de los primeros acontecimientos de orgullo lo vemos en la Biblia en Isaías 14 y Ezequiel 28, acontecimientos terribles, donde se habla de la altivez de un rey, pero a la vez, se cree que se está haciendo referencia a Satanás. El capítulo 28 versículo 5 del libro de Ezequiel establece que a causa de las riquezas y el esplendor de este rey, se llenó de orgullo su corazón. Entonces no te puedo ocultar y tampoco negar una realidad, y es que las riquezas pueden provocar altivez o soberbia a tu corazón. Pero no solo las riquezas, porque en este mismo capítulo de Ezequiel, está escrito que se llenó de orgullo también por su belleza y su posición en la sociedad. Entonces una persona puede ser orgullosa o altiva hasta por su belleza física.
El orgullo no depende solo de tener riquezas, sino es una actitud que el hombre y la mujer dejan pasar a su corazón por cualquier cosa. Y esta actitud es negativa y despreciable delante de Dios y de los hombres. Hay un versículo que le pega muy fuerte a los orgullosos en la cabeza que dice: “Dios resiste a los soberbios y da gracia a los humildes” Santiago 4:6; en la Biblia versión Dios habla hoy dice: “Dios se opone a los altivos y da gracia al humilde”
Pero déjame declararte que el orgullo es tan versátil, tan engañoso, tan camaleón, que hasta de tener a Dios en nuestros corazones o de poseer un talento, nos podemos sentir más grandes y mejores que otras personas, pero hay una medicina para este mal, está en el libro de Romanos 12:3 cuando el Apóstol Pablo dice: “Nadie tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino piense de sí con cordura” y en la versión Dios habla hoy dice: “Nadie piense de sí mismo más de lo que debe pensar, antes bien cada uno piense de sí con moderación”. Lo que Pablo está declarando aquí, no es que tu vas a ser un gusano, como dicen algunos orando: “Oh, Señor soy tu gusano, haz de mi lo que quieras” y mientras más nombres bajos y despectivos se ponen, creen que son más humildes y espirituales. La verdad es que Dios quiere que tú pienses de ti mismo con cordura, con equilibrio, ni muy bajo, ni muy alto, sino como lo que tú eres en Dios.
Hay otro versículo que es muy fuerte en la Biblia, cuando lo leí por primera vez me arrepentí de nuevo y me dije: “!Señor y esto estaba en la Biblia!” Está en Isaías 65:5, dice que a Dios le es como humo en las narices, la persona que le dice a su prójimo, yo soy más santo que tú, yo soy más puro que tú. ¡Waooo! Yo creía que cuando oraba, ayunaba, leía la Biblia e iba mucho a la Iglesia, eso me daba el derecho para acusar y creerme más grande que otros, pero No, la Biblia dice: Que eso para Papa Dios le es como humo en las narices. Si alguna vez usted ha pasado por un incendio donde lo que hay es mucho humo, se habrá dado cuenta lo tanto que molesta, ya que hasta los ojos se le tornan rojos a las personas y hasta se pueden asfixiar si se quedan mucho tiempo entre el humo, pues déjame declararte que esa pequeñita sensación es la que Dios siente, cuando tú te crees más santo que alguien; si no lo crees, te invito a leer la historia de la oración del publicano en Lucas 18:9-14
Orgullo no es riquezas, no es algo externo, es una condición interna del corazón, va más allá de las cosas que puedas tener, y hay que rendir este enemiguito cada día al Señor.
miércoles, enero 02, 2008
Se feliz
Porque todo el que invoque el nombre del Señor será salvo (Romanos 10:13).
Antes de ayer la gente se reúnio en todo. Lugar para celebrar los primeros momentos alegres del Año Nuevo. '
Sin embargo, para muchos, este día representa las 24 horas más difíciles de sus vidas. Para esta gente, el Año Nuevo servirá sólo como un oscuro recordatorio de soledad y pérdida. Marcará simplemente el comienzo de otro año de fracaso.
¿Y en cuanto a usted? ¿Qué significa realmente este año para usted?
Puede que aparente estar contento y puede que esté repartiendo sonrisas y saludos, como cualquiera de los demás. Pero en su interior puede que esté herido, desilusionado. Hasta puede que sienta que ya no puede seguir.
Si es así, quiero que sepa algo. Todo eso puede cambiar en un instante.
¡Usted puede volver a comenzar su vida hoy, y hacer que este segundo día del Año Nuevo sea el más alegre de su vida! ¿Cuántas veces se ha dicho: "Si tan sólo pudiera volver a empezar, lo haría todo de otro modo"? Eso no tiene que ser simplemente un deseo. Jesucristo lo hecho posible. Ese es Su regalo de Navidad para usted. El pagó el precio por todos sus pecados. El pagó el castigo por todos sus errores...
Es por eso que El Vino a la tierra. Esa es la razón por la cual nació, para que usted pueda volver a comenzar. Puede que al mirar su vida diga: "Pero he cometido terribles errores. He hecho cosas despreciables." No importa. ¡Jesús pagó el precio por todo eso! ¿Cómo puede comenzar de nuevo? Romanos 10:9 dice: "Que si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor, y crees en tu corazón que Dios lo levantó de entre los muertos, serás salvo." Es tan fácil como decir: "Jesús, te entrego mi vida. Desde este día en adelante, soy tuyo."
Olvide ya el querer combiar las cosas por si mismo, mas bien deje que Dios le guie a eso bueno que el tiene para usted, si mira atras se dara cuenta que hay personas que no estan, situaciones que ya pasaron que le hicieron feliz pero que tampoco ya esta, pero si ve bien, recordara que el unico, al cual usted clamó cuando estaba solo, no se ha ido, inicia tu relacion con el, porque el es fiel y verdadero.
No hay mejor tiempo para cambiar su vida que hoy. Dondequiera que esté en este momento, entréguele su vida a Jesús. Después, dé un salto y grite: "iAlabado sea Dios, comenzaré de nuevo!" y descubra lo que significa realmente tener un FELIZ AÑO NUEVO.
Antes de ayer la gente se reúnio en todo. Lugar para celebrar los primeros momentos alegres del Año Nuevo. '
Sin embargo, para muchos, este día representa las 24 horas más difíciles de sus vidas. Para esta gente, el Año Nuevo servirá sólo como un oscuro recordatorio de soledad y pérdida. Marcará simplemente el comienzo de otro año de fracaso.
¿Y en cuanto a usted? ¿Qué significa realmente este año para usted?
Puede que aparente estar contento y puede que esté repartiendo sonrisas y saludos, como cualquiera de los demás. Pero en su interior puede que esté herido, desilusionado. Hasta puede que sienta que ya no puede seguir.
Si es así, quiero que sepa algo. Todo eso puede cambiar en un instante.
¡Usted puede volver a comenzar su vida hoy, y hacer que este segundo día del Año Nuevo sea el más alegre de su vida! ¿Cuántas veces se ha dicho: "Si tan sólo pudiera volver a empezar, lo haría todo de otro modo"? Eso no tiene que ser simplemente un deseo. Jesucristo lo hecho posible. Ese es Su regalo de Navidad para usted. El pagó el precio por todos sus pecados. El pagó el castigo por todos sus errores...
Es por eso que El Vino a la tierra. Esa es la razón por la cual nació, para que usted pueda volver a comenzar. Puede que al mirar su vida diga: "Pero he cometido terribles errores. He hecho cosas despreciables." No importa. ¡Jesús pagó el precio por todo eso! ¿Cómo puede comenzar de nuevo? Romanos 10:9 dice: "Que si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor, y crees en tu corazón que Dios lo levantó de entre los muertos, serás salvo." Es tan fácil como decir: "Jesús, te entrego mi vida. Desde este día en adelante, soy tuyo."
Olvide ya el querer combiar las cosas por si mismo, mas bien deje que Dios le guie a eso bueno que el tiene para usted, si mira atras se dara cuenta que hay personas que no estan, situaciones que ya pasaron que le hicieron feliz pero que tampoco ya esta, pero si ve bien, recordara que el unico, al cual usted clamó cuando estaba solo, no se ha ido, inicia tu relacion con el, porque el es fiel y verdadero.
No hay mejor tiempo para cambiar su vida que hoy. Dondequiera que esté en este momento, entréguele su vida a Jesús. Después, dé un salto y grite: "iAlabado sea Dios, comenzaré de nuevo!" y descubra lo que significa realmente tener un FELIZ AÑO NUEVO.
viernes, diciembre 28, 2007
Hasta hoy, pues yo estoy contigo
Isaias 62: 1-5
Por amor de Sión no callaré
y por amor de Jerusalénno descansaré,
hasta que salga como un resplandorsu justicia
y su salvación se enciendacomo una antorcha.
Entonces verán las naciones tu justicia
y todos los reyes tu gloria;
y te será puesto un nombre nuevo,
que la boca de Jehová te pondrá.
Y serás corona de gloriaen la mano de Jehová
y diadema de realeza en la manodel Dios tuyo.
Nunca más te llamarán "Desamparada",
ni tu tierra se dirá más "Desolada";
sino que serás llamada Hefzi-bá,
y tu tierra, Beula;
porque el amor de Jehová estará contigo
y tu tierra será desposada.
Pues como el joven se desposacon la virgen,
así se desposarán contigo tus hijos;
y como el gozo del esposo con la esposa,
así se gozará contigo el Dios tuyo.
Por amor de Sión no callaré
y por amor de Jerusalénno descansaré,
hasta que salga como un resplandorsu justicia
y su salvación se enciendacomo una antorcha.
Entonces verán las naciones tu justicia
y todos los reyes tu gloria;
y te será puesto un nombre nuevo,
que la boca de Jehová te pondrá.
Y serás corona de gloriaen la mano de Jehová
y diadema de realeza en la manodel Dios tuyo.
Nunca más te llamarán "Desamparada",
ni tu tierra se dirá más "Desolada";
sino que serás llamada Hefzi-bá,
y tu tierra, Beula;
porque el amor de Jehová estará contigo
y tu tierra será desposada.
Pues como el joven se desposacon la virgen,
así se desposarán contigo tus hijos;
y como el gozo del esposo con la esposa,
así se gozará contigo el Dios tuyo.
jueves, diciembre 27, 2007
Ilumine este mundo
Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.
Mateo 5:14-16
Jesús dijo: “Yo soy la luz del mundo” (Jn. 8:12). Dijo también de Sus seguidores, incluidos los de hoy: “Vosotros sois la luz del mundo” (Mt. 5:14). Ambas declaraciones son verdaderas porque los cristianos son linternas de Cristo. Aunque nosotros no somos la Luz, somos portadores de Luz.
Las personas que están dando tumbos en la oscuridad del pecado y la desesperanza, pueden mirar a los creyentes y ver esperanza, porque de nuestro interior brota la verdad de Jesucristo, el mensaje de salvación del evangelio para perdón de pecados. Dejamos que Él brille cuando le imitamos con nuestra conversación, conducta y nuestro carácter. Un estilo de vida recto llama la atención porque es diferente al modo de obrar, egoísta y frustrante, típico del mundo. Muchos que vean nuestra luz querrán también tener a Jesús.
Dios le ha dado al creyente la tarea de iluminar al mundo. Por tanto, debemos mantener resplandeciente nuestra luz. Esto significa preservar nuestra relación pasando tiempo con Él y leyendo Su Palabra, para que podamos tomar decisiones sabias. De no ser así, nuestro fervor por el Señor comenzará a disminuir y no habrá más contentamiento y gozo para el creyente. También debemos mantener inmaculada nuestra linterna resistiendo las tentaciones. El pecado mancha el testimonio del cristiano. Sin embargo, cuando pecamos nuestro espíritu es limpiado por la confesión y el arrepentimiento.
Usted ha recibido el gran honor de reflejar a Cristo en el mundo. No permita que el descuido o el pecado opaquen su llama. Alguien que está en su esfera de influencia necesita que su “linterna” le guíe hacia la verdadera Luz del mundo.
Mateo 5:14-16
Jesús dijo: “Yo soy la luz del mundo” (Jn. 8:12). Dijo también de Sus seguidores, incluidos los de hoy: “Vosotros sois la luz del mundo” (Mt. 5:14). Ambas declaraciones son verdaderas porque los cristianos son linternas de Cristo. Aunque nosotros no somos la Luz, somos portadores de Luz.
Las personas que están dando tumbos en la oscuridad del pecado y la desesperanza, pueden mirar a los creyentes y ver esperanza, porque de nuestro interior brota la verdad de Jesucristo, el mensaje de salvación del evangelio para perdón de pecados. Dejamos que Él brille cuando le imitamos con nuestra conversación, conducta y nuestro carácter. Un estilo de vida recto llama la atención porque es diferente al modo de obrar, egoísta y frustrante, típico del mundo. Muchos que vean nuestra luz querrán también tener a Jesús.
Dios le ha dado al creyente la tarea de iluminar al mundo. Por tanto, debemos mantener resplandeciente nuestra luz. Esto significa preservar nuestra relación pasando tiempo con Él y leyendo Su Palabra, para que podamos tomar decisiones sabias. De no ser así, nuestro fervor por el Señor comenzará a disminuir y no habrá más contentamiento y gozo para el creyente. También debemos mantener inmaculada nuestra linterna resistiendo las tentaciones. El pecado mancha el testimonio del cristiano. Sin embargo, cuando pecamos nuestro espíritu es limpiado por la confesión y el arrepentimiento.
Usted ha recibido el gran honor de reflejar a Cristo en el mundo. No permita que el descuido o el pecado opaquen su llama. Alguien que está en su esfera de influencia necesita que su “linterna” le guíe hacia la verdadera Luz del mundo.
miércoles, diciembre 26, 2007
Mi buen amigo
El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él. Le dijo Judas (no el Iscariote): Señor, ¿cómo es que te manifestarás a nosotros, y no al mundo?
Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él. El que no me ama, no guarda mis palabras; y la palabra que habéis oído no es mía, sino del Padre que me envió.
Juan 14:21-24
Las relaciones deberían ser una calle de doble sentido. Sin embargo, como cristianos, a veces queremos ser quienes lo reciban todo, para que Dios sea quien lo dé todo. Si deseamos ser creyentes productivos, tenemos que aceptar nuestra responsabilidad en el pacto que Dios hizo con nosotros en el momento de salvarnos.
Buscar la intimidad con Dios. El cristianismo pudiera parecer más fácil si lo único que hiciéramos es llenarnos la cabeza de conocimiento espiritual. Sin embargo, las relaciones verdaderas son alimentadas por la comunicación. Por medio del estudio de la Biblia y de la oración, debemos tomar la iniciativa de conocer la voluntad y los planes de Dios.
Proteger la intimidad con Dios. Para proteger nuestra intimidad con Dios, debemos ser obedientes. Cuando desobedecemos, la relación entre nosotros y el Señor se debilita porque estamos buscando otra cosa fuera de Él. Ninguna persona o ideología puede satisfacer el deseo de nuestro corazón, como el servir al Señor.
Transmitir la buena nueva de nuestra intimidad con Dios. El mejor regalo que podamos dar a las personas cercanas a nosotros, es lo que pensamos de nuestra amistad con Dios. Cuando hablamos de Él con nuestros hijos o con nuestros compañeros de trabajo, estamos sembrando el deseo por conocer a Dios en sus corazones. Nuestra familia y nuestros amigos querrán tener esa clase de relación íntima con el Dios todopoderoso que nosotros tenemos.
Dios le ha creado a usted, le ha salvado y le ha dado un hogar eterno. Ésa es la clase de amistad que cualquier persona debería.
Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él. El que no me ama, no guarda mis palabras; y la palabra que habéis oído no es mía, sino del Padre que me envió.
Juan 14:21-24
Las relaciones deberían ser una calle de doble sentido. Sin embargo, como cristianos, a veces queremos ser quienes lo reciban todo, para que Dios sea quien lo dé todo. Si deseamos ser creyentes productivos, tenemos que aceptar nuestra responsabilidad en el pacto que Dios hizo con nosotros en el momento de salvarnos.
Buscar la intimidad con Dios. El cristianismo pudiera parecer más fácil si lo único que hiciéramos es llenarnos la cabeza de conocimiento espiritual. Sin embargo, las relaciones verdaderas son alimentadas por la comunicación. Por medio del estudio de la Biblia y de la oración, debemos tomar la iniciativa de conocer la voluntad y los planes de Dios.
Proteger la intimidad con Dios. Para proteger nuestra intimidad con Dios, debemos ser obedientes. Cuando desobedecemos, la relación entre nosotros y el Señor se debilita porque estamos buscando otra cosa fuera de Él. Ninguna persona o ideología puede satisfacer el deseo de nuestro corazón, como el servir al Señor.
Transmitir la buena nueva de nuestra intimidad con Dios. El mejor regalo que podamos dar a las personas cercanas a nosotros, es lo que pensamos de nuestra amistad con Dios. Cuando hablamos de Él con nuestros hijos o con nuestros compañeros de trabajo, estamos sembrando el deseo por conocer a Dios en sus corazones. Nuestra familia y nuestros amigos querrán tener esa clase de relación íntima con el Dios todopoderoso que nosotros tenemos.
Dios le ha creado a usted, le ha salvado y le ha dado un hogar eterno. Ésa es la clase de amistad que cualquier persona debería.
lunes, diciembre 24, 2007
Hoy no estoy solo
Jehová es mi pastor,nada me faltará.
No pienses mas en las cosas que, a este día hace falta, piensa en el dador de la vida, lo que tu tienes lo tienes por gracia por su misericordia, por su inmenso amor. Recuerda que por mas que te afanes de tener lo que no esta a tu la do o verdaderamente no tienes, no añadirás un codo a tu estatura.
En lugares de delicados pastos me hará descansar; junto a aguas de reposo me pastoreará.
Dios te a llamado a que a través de tu confianza en el vivas en paz, háblale a tus problemas de Dios, no ha Dios de tus problemas.
Confortará mi alma. Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre.
No importa lo que te digan o te hagan El esta contigo, El hará justicia, aunque no la veas permanece en el, las cosas al tiempo de Dios son maravillosas.
Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento.
En el salmo 121 encontraremos el complemento de esta verdad "me socorro viene de Jehová que creo los cielos y la tierra" confía en Dios el no te dejara ni te desampara
Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando.
Si hoy tiene que sentarte a la mesa con tus angustiadores, hazlo, esto es de Dios, pues el se engrandece en ti a través de esto, pues promesa suya es, solo tienes que decir "Padre unge mi cabeza con tu aceite y para que al sentarme en la mesa a compartiré esta cena de navidad, con mis angustiadores yo entienda que no es solo con ellos sino contigo, para la grandeza de tu nombre, te lo pido en el nombre de Jesús, amen.
Ciertamente, el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa de Jehová moraré por largos días.
Bendiciones, sobre abundan en nuestras vidas cuando entendemos su verdad, cero melancolía por lo que no están, cero tristeza, cero amargura, porque el que tiene que estar contigo esta.
No pienses mas en las cosas que, a este día hace falta, piensa en el dador de la vida, lo que tu tienes lo tienes por gracia por su misericordia, por su inmenso amor. Recuerda que por mas que te afanes de tener lo que no esta a tu la do o verdaderamente no tienes, no añadirás un codo a tu estatura.
En lugares de delicados pastos me hará descansar; junto a aguas de reposo me pastoreará.
Dios te a llamado a que a través de tu confianza en el vivas en paz, háblale a tus problemas de Dios, no ha Dios de tus problemas.
Confortará mi alma. Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre.
No importa lo que te digan o te hagan El esta contigo, El hará justicia, aunque no la veas permanece en el, las cosas al tiempo de Dios son maravillosas.
Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento.
En el salmo 121 encontraremos el complemento de esta verdad "me socorro viene de Jehová que creo los cielos y la tierra" confía en Dios el no te dejara ni te desampara
Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando.
Si hoy tiene que sentarte a la mesa con tus angustiadores, hazlo, esto es de Dios, pues el se engrandece en ti a través de esto, pues promesa suya es, solo tienes que decir "Padre unge mi cabeza con tu aceite y para que al sentarme en la mesa a compartiré esta cena de navidad, con mis angustiadores yo entienda que no es solo con ellos sino contigo, para la grandeza de tu nombre, te lo pido en el nombre de Jesús, amen.
Ciertamente, el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa de Jehová moraré por largos días.
Bendiciones, sobre abundan en nuestras vidas cuando entendemos su verdad, cero melancolía por lo que no están, cero tristeza, cero amargura, porque el que tiene que estar contigo esta.
miércoles, diciembre 19, 2007
Más que vencedores
Si deseas ser mas que vencedor, escodriña esta verdad de Dios segun romanos 8; 29-39
Sabemos, además, que a los que aman a Dios, todas las cosas los ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.
A los que antes conoció, también los predestinó para que fueran hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.
Y a los que predestinó, a estos también llamó; y a los que llamó, a estos también justificó; y a los que justificó, a estos también glorificó.
¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?
El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?
¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica.
¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.
¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, angustia, persecución, hambre, desnudez, peligro o espada?
Como está escrito:
«Por causa de ti somos muertostodo el tiempo;
somos contados como ovejasde matadero».
Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.
Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte ni la vida, ni ángeles ni principados ni potestades, ni lo presente ni lo por venir,
Ni lo alto ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús, Señor nuestro
Sabemos, además, que a los que aman a Dios, todas las cosas los ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.
A los que antes conoció, también los predestinó para que fueran hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.
Y a los que predestinó, a estos también llamó; y a los que llamó, a estos también justificó; y a los que justificó, a estos también glorificó.
¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?
El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?
¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica.
¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.
¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, angustia, persecución, hambre, desnudez, peligro o espada?
Como está escrito:
«Por causa de ti somos muertostodo el tiempo;
somos contados como ovejasde matadero».
Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.
Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte ni la vida, ni ángeles ni principados ni potestades, ni lo presente ni lo por venir,
Ni lo alto ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús, Señor nuestro
martes, diciembre 18, 2007
Ser fiel y diligente
"Su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré. Entra en el gozo de tu señor". (Mateo 25:21)
La fuerza de la fidelidad es un fruto del espíritu que usted recibió el día que nació de nuevo. El diccionario de la Real Academia de la Lengua define fidelidad como "lealtad, observancia de la fe que alguien debe a otra persona. Puntualidad, exactitud en la ejecución de algo".
Una persona fiel constantemente hace lo que es justo, aun cuando pareciera que pudiera perjudicarle. El salmo 106:3 dice: " Dichosos los que guardan juicio, los que hacen justicia en todo tiempo". Sin la fidelidad, no podemos ser justos, porque la naturaleza de Dios es ser fiel.
"Que por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias; nuevas son cada mañana.¡Grande es tu fidelidad!" (Lamentaciones 3:22-23). "Fiel es Dios, por el cual fuisteis llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo, nuestro Señor" (1 Corintios 1:9).
En 2 Crónicas (16:9) dice que Dios busca la fidelidad: "Porque los ojos de Jehová contemplan toda la tierra, para mostrar su poder a favor de los que tienen un corazón perfecto para con él…". Aquí, la palabra hebrea para perfecto significa "leal, devoto, dedicado, fiel".
Cuando encuentre una promesa en la Palabra, no se descalifique a sí mismo diciendo: "Dios jamás haría eso por mí". Transfórmese por medio de la renovación de su entendimiento (Romanos 12:2). Deje que la Palabra de Dios transforme su manera de pensar. Usted prosperará en cualquier aspecto a medida que su alma (mente, voluntad y estado de ánimo) prospere en el conocimiento y entendimiento bíblico de ese aspecto y lo ponga en práctica. Su ser interior prospera cuando usted cree en la Palabra. Su situación prospera cuando usted recibe lo que Dios le dice y lo pone en práctica.
Medite constantemente en las promesas de la Palabra hasta que lleguen a ser parte de su vida. Todo lo que usted reciba de Dios empieza con la Palabra que tenga en su corazón. En Proverbios 4:20-23 dice: "Hijo mío, está atento a mis palabras; inclina tu oído a mis razones. Que no se aparten de tus ojos; guárdalas en lo profundo de tu corazón, porque son vida para los que las hallan y medicina para todo su cuerpo. Sobre toda cosa que guardes, guarda tu corazón, porque de él mana la vida". La fidelidad le dará fuerzas para ser diligente, aún cuando nunca haya tenido una inclinación natural a serlo. La Palabra constantemente nos dice que debemos buscar a Dios diligentemente, y escuchar y obedecer sus mandatos. ¿Para qué? Deuteronomio 28:1-2 dice que si usted oye y obedece, ¡las bendiciones vendrán sobre usted! Porque "Él recompensa a los que lo buscan" (Hebreos 11:6). El incremento es resultado de la diligencia. Como se señala en Proverbios 10:4: "La mano de los diligentes enriquece".
Sea también diligente y fiel a Dios en su vida diaria. Tome la decisión de ser fiel en su trabajo, en la iglesia, en su vida de oración y en darle prioridad a la Palabra. Nuestra alma prospera a medida que pasamos tiempo en la Palabra y a medida que la creemos y la vivimos en obediencia a Dios. El resultado será lo que dice 1 Juan 3:22: "... y cualquiera cosa que pidamos la recibiremos de él, porque guardamos sus mandamientos y hacemos las cosas que son agradables delante de él".
La primera regla para recibir es ¡no darse por vencido! Manténgase en la Palabra; manténgase en lo que Dios le ha indicado que debe hacer. Aun si comete un error, arrepiéntase y vuelva al camino. Eso es fidelidad y es parte de una vida de prosperidad, porque "el hombre fiel recibirá muchas bendiciones" (Proverbios 28:20).
La fuerza de la fidelidad es un fruto del espíritu que usted recibió el día que nació de nuevo. El diccionario de la Real Academia de la Lengua define fidelidad como "lealtad, observancia de la fe que alguien debe a otra persona. Puntualidad, exactitud en la ejecución de algo".
Una persona fiel constantemente hace lo que es justo, aun cuando pareciera que pudiera perjudicarle. El salmo 106:3 dice: " Dichosos los que guardan juicio, los que hacen justicia en todo tiempo". Sin la fidelidad, no podemos ser justos, porque la naturaleza de Dios es ser fiel.
"Que por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias; nuevas son cada mañana.¡Grande es tu fidelidad!" (Lamentaciones 3:22-23). "Fiel es Dios, por el cual fuisteis llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo, nuestro Señor" (1 Corintios 1:9).
En 2 Crónicas (16:9) dice que Dios busca la fidelidad: "Porque los ojos de Jehová contemplan toda la tierra, para mostrar su poder a favor de los que tienen un corazón perfecto para con él…". Aquí, la palabra hebrea para perfecto significa "leal, devoto, dedicado, fiel".
Cuando encuentre una promesa en la Palabra, no se descalifique a sí mismo diciendo: "Dios jamás haría eso por mí". Transfórmese por medio de la renovación de su entendimiento (Romanos 12:2). Deje que la Palabra de Dios transforme su manera de pensar. Usted prosperará en cualquier aspecto a medida que su alma (mente, voluntad y estado de ánimo) prospere en el conocimiento y entendimiento bíblico de ese aspecto y lo ponga en práctica. Su ser interior prospera cuando usted cree en la Palabra. Su situación prospera cuando usted recibe lo que Dios le dice y lo pone en práctica.
Medite constantemente en las promesas de la Palabra hasta que lleguen a ser parte de su vida. Todo lo que usted reciba de Dios empieza con la Palabra que tenga en su corazón. En Proverbios 4:20-23 dice: "Hijo mío, está atento a mis palabras; inclina tu oído a mis razones. Que no se aparten de tus ojos; guárdalas en lo profundo de tu corazón, porque son vida para los que las hallan y medicina para todo su cuerpo. Sobre toda cosa que guardes, guarda tu corazón, porque de él mana la vida". La fidelidad le dará fuerzas para ser diligente, aún cuando nunca haya tenido una inclinación natural a serlo. La Palabra constantemente nos dice que debemos buscar a Dios diligentemente, y escuchar y obedecer sus mandatos. ¿Para qué? Deuteronomio 28:1-2 dice que si usted oye y obedece, ¡las bendiciones vendrán sobre usted! Porque "Él recompensa a los que lo buscan" (Hebreos 11:6). El incremento es resultado de la diligencia. Como se señala en Proverbios 10:4: "La mano de los diligentes enriquece".
Sea también diligente y fiel a Dios en su vida diaria. Tome la decisión de ser fiel en su trabajo, en la iglesia, en su vida de oración y en darle prioridad a la Palabra. Nuestra alma prospera a medida que pasamos tiempo en la Palabra y a medida que la creemos y la vivimos en obediencia a Dios. El resultado será lo que dice 1 Juan 3:22: "... y cualquiera cosa que pidamos la recibiremos de él, porque guardamos sus mandamientos y hacemos las cosas que son agradables delante de él".
La primera regla para recibir es ¡no darse por vencido! Manténgase en la Palabra; manténgase en lo que Dios le ha indicado que debe hacer. Aun si comete un error, arrepiéntase y vuelva al camino. Eso es fidelidad y es parte de una vida de prosperidad, porque "el hombre fiel recibirá muchas bendiciones" (Proverbios 28:20).
lunes, diciembre 17, 2007
¿Está Dios en todo?
Viendo los hermanos de José que su padre era muerto, dijeron: Quizá nos aborrecerá José, y nos dará el pago de todo el mal que le hicimos. Y enviaron a decir a José: Tu padre mandó antes de su muerte, diciendo:
Así diréis a José: Te ruego que perdones ahora la maldad de tus hermanos y su pecado, porque mal te trataron; por tanto, ahora te rogamos que perdones la maldad de los siervos del Dios de tu padre. Y José lloró mientras hablaban.
Vinieron también sus hermanos y se postraron delante de él, y dijeron: Henos aquí por siervos tuyos. Y les respondió José: No temáis; ¿acaso estoy yo en lugar de Dios? Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a mucho pueblo.
Ahora, pues, no tengáis miedo; yo os sustentaré a vosotros y a vuestros hijos. Así los consoló, y les habló al corazón.
La historia de José en el Antiguo Testamento es uno de ejemplos más conocidos de la bendición del Señor en la vida de un hombre, a través de las duras experiencias que vivió. En el pasaje de hoy, el esclavo convertido en prisionero y después en líder nacional, está de pie delante de los hermanos que lo vendieron como esclavo. Les dice: "No temáis. ¿Estoy yo acaso en el lugar de Dios? Vosotros pensasteis hacerme mal, pero Dios lo encaminó para bien, para hacer lo que vemos hoy: mantener con vida a un pueblo numeroso" (vv. 19, 20).
El pecado o la falta de una persona muchas veces afectan la vida de otra persona –algo que nos inclinamos a considerar injusto. Pero nuestros caminos no son los caminos de Dios (Is. 55:8, 9). De la Escritura podemos aprender que José deseaba servir al Señor (Gn. 39:9; 40:8; 41:16). Sin embargo, se les permitió a sus hermanos que lo vendieran como un esclavo. Y a la esposa de Potifar no se le impidió que acusara a José de violación, lo que hizo que fuera llevado a la cárcel. La Biblia promete: "El ángel del SEÑOR acampa en derredor de los que le temen, y los libra" (Salmo 34:7). Es decir, las dificultades y las pruebas pudieron tocar a José –o a cualquiera de los creyentes– sólo porque Dios lo permitió con un propósito.
Nadie puede decir con certeza por qué suceden algunas cosas malas. Pero podemos tener consuelo en el hecho de que Dios lo sabe: "Las cosas secretas pertenecen al SEÑOR nuestro Dios, pero las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos, para siempre, a fin de que cumplamos todas las palabras de esta ley" (Dt. 29:29). Nuestra parte es aprender del ejemplo de hombres como José, quien confió en el Señor y obedeció todo lo que Él le mandó.
Así diréis a José: Te ruego que perdones ahora la maldad de tus hermanos y su pecado, porque mal te trataron; por tanto, ahora te rogamos que perdones la maldad de los siervos del Dios de tu padre. Y José lloró mientras hablaban.
Vinieron también sus hermanos y se postraron delante de él, y dijeron: Henos aquí por siervos tuyos. Y les respondió José: No temáis; ¿acaso estoy yo en lugar de Dios? Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a mucho pueblo.
Ahora, pues, no tengáis miedo; yo os sustentaré a vosotros y a vuestros hijos. Así los consoló, y les habló al corazón.
La historia de José en el Antiguo Testamento es uno de ejemplos más conocidos de la bendición del Señor en la vida de un hombre, a través de las duras experiencias que vivió. En el pasaje de hoy, el esclavo convertido en prisionero y después en líder nacional, está de pie delante de los hermanos que lo vendieron como esclavo. Les dice: "No temáis. ¿Estoy yo acaso en el lugar de Dios? Vosotros pensasteis hacerme mal, pero Dios lo encaminó para bien, para hacer lo que vemos hoy: mantener con vida a un pueblo numeroso" (vv. 19, 20).
El pecado o la falta de una persona muchas veces afectan la vida de otra persona –algo que nos inclinamos a considerar injusto. Pero nuestros caminos no son los caminos de Dios (Is. 55:8, 9). De la Escritura podemos aprender que José deseaba servir al Señor (Gn. 39:9; 40:8; 41:16). Sin embargo, se les permitió a sus hermanos que lo vendieran como un esclavo. Y a la esposa de Potifar no se le impidió que acusara a José de violación, lo que hizo que fuera llevado a la cárcel. La Biblia promete: "El ángel del SEÑOR acampa en derredor de los que le temen, y los libra" (Salmo 34:7). Es decir, las dificultades y las pruebas pudieron tocar a José –o a cualquiera de los creyentes– sólo porque Dios lo permitió con un propósito.
Nadie puede decir con certeza por qué suceden algunas cosas malas. Pero podemos tener consuelo en el hecho de que Dios lo sabe: "Las cosas secretas pertenecen al SEÑOR nuestro Dios, pero las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos, para siempre, a fin de que cumplamos todas las palabras de esta ley" (Dt. 29:29). Nuestra parte es aprender del ejemplo de hombres como José, quien confió en el Señor y obedeció todo lo que Él le mandó.
viernes, diciembre 14, 2007
Una expresión de amor
Alabad a Dios en su santuario; Alabadle en la magnificencia de su firmamento.
Alabadle por sus proezas; Alabadle conforme a la muchedumbre de su grandeza
Salmo 150; 1-2
Muchos tenemos una idea de lo que se siente cuando se está enamorado. Cuando estamos separados, pensamos siempre en el objeto de nuestro amor, y ardemos en deseos de pasar tiempo juntos. Muchas veces contamos historias y describimos los atributos de la otra persona, para que todos sepan lo maravillosa que es esa persona especial. En una palabra, alabamos al ser amado.
David es descrito en la Biblia como un hombre conforme al corazón de Dios (1 S. 13:14).
La alabanza era una de las maneras como él buscaba honrar a su amado Señor. Los salmos contienen su adoración en palabras; allí encontramos versículos como: “Porque mejor es tu misericordia que la vida; mis labios te alabarán” (Salmo 63:3). David expresaba también su amor al Señor mediante la danza (2 S. 6:14). Este rey tenía una relación muy apasionada con Dios.
¿Amamos nosotros al Señor con la misma clase de entusiasmo, sin ninguna vergüenza, que exhibía David? Algunas personas, por supuesto, son más inclinadas a las demostraciones de fervor que otras, pero muchos de nosotros dejamos que la vergüenza sofoque nuestra alabanza. Hay cristianos que se preguntan qué pensarán los demás si cantan demasiado alto. A otros les preocupa que sus amigos o compañeros de trabajo los consideren fanáticos si hablan mucho del Señor.
Dios es digno de alabanza. Él es nuestro Amigo, nuestra Roca y nuestro Protector. ¡El Señor nos salvó de la muerte! Si permitimos que la opinión de los demás nos cohíba, podremos olvidar que Él es el único público que importa. Desde la creación, el Señor ha merecido y recibido la ofrenda de la alabanza para Su gloria. No tenga temor ni se sienta avergonzado de darle a Dios lo que Él se merece.
Alabadle por sus proezas; Alabadle conforme a la muchedumbre de su grandeza
Salmo 150; 1-2
Muchos tenemos una idea de lo que se siente cuando se está enamorado. Cuando estamos separados, pensamos siempre en el objeto de nuestro amor, y ardemos en deseos de pasar tiempo juntos. Muchas veces contamos historias y describimos los atributos de la otra persona, para que todos sepan lo maravillosa que es esa persona especial. En una palabra, alabamos al ser amado.
David es descrito en la Biblia como un hombre conforme al corazón de Dios (1 S. 13:14).
La alabanza era una de las maneras como él buscaba honrar a su amado Señor. Los salmos contienen su adoración en palabras; allí encontramos versículos como: “Porque mejor es tu misericordia que la vida; mis labios te alabarán” (Salmo 63:3). David expresaba también su amor al Señor mediante la danza (2 S. 6:14). Este rey tenía una relación muy apasionada con Dios.
¿Amamos nosotros al Señor con la misma clase de entusiasmo, sin ninguna vergüenza, que exhibía David? Algunas personas, por supuesto, son más inclinadas a las demostraciones de fervor que otras, pero muchos de nosotros dejamos que la vergüenza sofoque nuestra alabanza. Hay cristianos que se preguntan qué pensarán los demás si cantan demasiado alto. A otros les preocupa que sus amigos o compañeros de trabajo los consideren fanáticos si hablan mucho del Señor.
Dios es digno de alabanza. Él es nuestro Amigo, nuestra Roca y nuestro Protector. ¡El Señor nos salvó de la muerte! Si permitimos que la opinión de los demás nos cohíba, podremos olvidar que Él es el único público que importa. Desde la creación, el Señor ha merecido y recibido la ofrenda de la alabanza para Su gloria. No tenga temor ni se sienta avergonzado de darle a Dios lo que Él se merece.
Una expresión de amor
Alabad a Dios en su santuario; Alabadle en la magnificencia de su firmamento.
Alabadle por sus proezas; Alabadle conforme a la muchedumbre de su grandeza
Salmo 150; 1-2
Muchos tenemos una idea de lo que se siente cuando se está enamorado. Cuando estamos separados, pensamos siempre en el objeto de nuestro amor, y ardemos en deseos de pasar tiempo juntos. Muchas veces contamos historias y describimos los atributos de la otra persona, para que todos sepan lo maravillosa que es esa persona especial. En una palabra, alabamos al ser amado.
David es descrito en la Biblia como un hombre conforme al corazón de Dios (1 S. 13:14).
La alabanza era una de las maneras como él buscaba honrar a su amado Señor. Los salmos contienen su adoración en palabras; allí encontramos versículos como: “Porque mejor es tu misericordia que la vida; mis labios te alabarán” (Salmo 63:3). David expresaba también su amor al Señor mediante la danza (2 S. 6:14). Este rey tenía una relación muy apasionada con Dios.
¿Amamos nosotros al Señor con la misma clase de entusiasmo, sin ninguna vergüenza, que exhibía David? Algunas personas, por supuesto, son más inclinadas a las demostraciones de fervor que otras, pero muchos de nosotros dejamos que la vergüenza sofoque nuestra alabanza. Hay cristianos que se preguntan qué pensarán los demás si cantan demasiado alto. A otros les preocupa que sus amigos o compañeros de trabajo los consideren fanáticos si hablan mucho del Señor.
Dios es digno de alabanza. Él es nuestro Amigo, nuestra Roca y nuestro Protector. ¡El Señor nos salvó de la muerte! Si permitimos que la opinión de los demás nos cohíba, podremos olvidar que Él es el único público que importa. Desde la creación, el Señor ha merecido y recibido la ofrenda de la alabanza para Su gloria. No tenga temor ni se sienta avergonzado de darle a Dios lo que Él se merece.
Alabadle por sus proezas; Alabadle conforme a la muchedumbre de su grandeza
Salmo 150; 1-2
Muchos tenemos una idea de lo que se siente cuando se está enamorado. Cuando estamos separados, pensamos siempre en el objeto de nuestro amor, y ardemos en deseos de pasar tiempo juntos. Muchas veces contamos historias y describimos los atributos de la otra persona, para que todos sepan lo maravillosa que es esa persona especial. En una palabra, alabamos al ser amado.
David es descrito en la Biblia como un hombre conforme al corazón de Dios (1 S. 13:14).
La alabanza era una de las maneras como él buscaba honrar a su amado Señor. Los salmos contienen su adoración en palabras; allí encontramos versículos como: “Porque mejor es tu misericordia que la vida; mis labios te alabarán” (Salmo 63:3). David expresaba también su amor al Señor mediante la danza (2 S. 6:14). Este rey tenía una relación muy apasionada con Dios.
¿Amamos nosotros al Señor con la misma clase de entusiasmo, sin ninguna vergüenza, que exhibía David? Algunas personas, por supuesto, son más inclinadas a las demostraciones de fervor que otras, pero muchos de nosotros dejamos que la vergüenza sofoque nuestra alabanza. Hay cristianos que se preguntan qué pensarán los demás si cantan demasiado alto. A otros les preocupa que sus amigos o compañeros de trabajo los consideren fanáticos si hablan mucho del Señor.
Dios es digno de alabanza. Él es nuestro Amigo, nuestra Roca y nuestro Protector. ¡El Señor nos salvó de la muerte! Si permitimos que la opinión de los demás nos cohíba, podremos olvidar que Él es el único público que importa. Desde la creación, el Señor ha merecido y recibido la ofrenda de la alabanza para Su gloria. No tenga temor ni se sienta avergonzado de darle a Dios lo que Él se merece.
jueves, diciembre 13, 2007
¿Deseo que mi vida cambie y prospere?
Estamos viviendo la vida mecánicamente, sin ni si quiera escucharnos a nosotros mismos, pues en muchas ocasiones podemos vernos sin saber que verdaderamente nos gusta o que queremos realmente, no tenemos una relación con nuestro yo, ahora si esto esta pasando con nosotros mismos ¿como podríamos escuchar a Dios y reconocer de sus planes buenos y perfectos para nuestras vidas?
Hay creyentes a los cuales Dios ha querido poner en altos puestos políticos. Él les habría mostrado como resolver algunos de los problemas de sus naciones, pero Él no ha podido lograr que ellos le presten atención. Entonces Dios los deja donde están, que sigan dando vueltas en un trabajo sin futuro. Hay otros a los cuales Dios hubiera ascendido hasta llegar a ser gerentes de grandes corporaciones, pero ellos estuvieron tan ocupados en sus propias e insignificantes metas que no se molestaron en averiguar cuáles eran las metas de Él.
No desaproveche los planes de prosperidad que Dios tiene para usted. Pase tiempo con Él, préstele atención y aprenda a reconocer su voz. No bastará con unos cuantos versículos bíblicos y con unos cinco minutos de oración para tener acceso a las revelaciones que el Espíritu Santo tiene para usted; es necesario que tome esto muy en serio.
Si usted cree que no tiene tiempo para hacerlo, piénselo otra vez. ¿Cuántas horas al día pasa en frente del televisor? ¿Cuántas horas a la semana pasa leyendo los periódicos? ¿Cuántas horas pasa leyendo novelas y viendo revistas? ¿Cuánto tiempo pasa pensando en sus problemas?
Reemplace esas cosas por la Palabra de Dios; use ese tiempo para meditar en las Escrituras. Ore y diga: «Espíritu Santo, necesito saber qué hacer en relación a esta situación en la que estoy involucrado». Luego, ponga atención, Él comenzará a darle la sabiduría de Dios con respecto a sus finanzas (o cualquier otro aspecto de su vida). ¿De veras lo hará? ¡Sin duda alguna!
Santiago 1:5-6 dice: «Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada. Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra».
No obstante, permítame advertirle una vez más. No se trata de leer unos cuantos versículos cada día y esperar ser prosperado. Sino que estamos hablando de escudriñar la Palabra y meterse en ella hasta que el Espíritu Santo empiece a hablarle y hasta que usted desarrolle una fe inconmovible. Eso no es algo que sucede de la noche a la mañana. Como agricultor espiritual, usted debe sembrar, deshierbar y regar la Palabra en su corazón. Va a tomar tiempo y esfuerzo, pero créame, la cosecha bien valdrá la pena.
Hay creyentes a los cuales Dios ha querido poner en altos puestos políticos. Él les habría mostrado como resolver algunos de los problemas de sus naciones, pero Él no ha podido lograr que ellos le presten atención. Entonces Dios los deja donde están, que sigan dando vueltas en un trabajo sin futuro. Hay otros a los cuales Dios hubiera ascendido hasta llegar a ser gerentes de grandes corporaciones, pero ellos estuvieron tan ocupados en sus propias e insignificantes metas que no se molestaron en averiguar cuáles eran las metas de Él.
No desaproveche los planes de prosperidad que Dios tiene para usted. Pase tiempo con Él, préstele atención y aprenda a reconocer su voz. No bastará con unos cuantos versículos bíblicos y con unos cinco minutos de oración para tener acceso a las revelaciones que el Espíritu Santo tiene para usted; es necesario que tome esto muy en serio.
Si usted cree que no tiene tiempo para hacerlo, piénselo otra vez. ¿Cuántas horas al día pasa en frente del televisor? ¿Cuántas horas a la semana pasa leyendo los periódicos? ¿Cuántas horas pasa leyendo novelas y viendo revistas? ¿Cuánto tiempo pasa pensando en sus problemas?
Reemplace esas cosas por la Palabra de Dios; use ese tiempo para meditar en las Escrituras. Ore y diga: «Espíritu Santo, necesito saber qué hacer en relación a esta situación en la que estoy involucrado». Luego, ponga atención, Él comenzará a darle la sabiduría de Dios con respecto a sus finanzas (o cualquier otro aspecto de su vida). ¿De veras lo hará? ¡Sin duda alguna!
Santiago 1:5-6 dice: «Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada. Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra».
No obstante, permítame advertirle una vez más. No se trata de leer unos cuantos versículos cada día y esperar ser prosperado. Sino que estamos hablando de escudriñar la Palabra y meterse en ella hasta que el Espíritu Santo empiece a hablarle y hasta que usted desarrolle una fe inconmovible. Eso no es algo que sucede de la noche a la mañana. Como agricultor espiritual, usted debe sembrar, deshierbar y regar la Palabra en su corazón. Va a tomar tiempo y esfuerzo, pero créame, la cosecha bien valdrá la pena.
miércoles, diciembre 12, 2007
Como conectarse y mantenerse.
Para recibir algo de Dios, debemos hacer lo mismo que esta mujer con el flujo de sangre: humillarnos y someternos a Él.
Marcos 5 dice que en el mismo instante en que la mujer con el flujo de sangre tocó el manto de Jesús, ella sintió en su cuerpo que había sido sanada.
"Luego Jesús, conociendo en sí mismo el poder que había salido de él, volviéndose a la multitud, dijo: ¿Quién ha tocado mis vestidos?... Pero él miraba alrededor para ver quién había hecho esto. Entonces la mujer, temiendo y temblando, sabiendo lo que en ella había sido hecho, vino y se postró delante de él, y le dijo toda la verdad" (vv. 30, 32-33).
En todo sentido posible, esta mujer se había sujetado a la autoridad de Jesús. Había oído su Palabra. La había creído. Empezó a declararla una y otra vez con sus labios, y luego actuó de conformidad con ella.
Su fe en las palabras de Jesús la llevó a cambiar sus propias palabras, y ella cambió el curso de su vida para que se ajustara a sus palabras de fe. Por eso la respuesta que Jesús le dio fue: "Hija, tu fe te ha hecho salva... " (v. 34a).
Ciertamente, la unción de Jesús fue lo que la liberó de todas sus ataduras, pero toda la unción en el mundo podría haber estado al alcance de su mano (y así fue) sin servirle de nada, si ella no la hubiera reclamado para bien suyo mediante su fe. La fe de la mujer se conectó con la unción de Jesús e hizo que fluyera a través de su cuerpo y cambiara su situación.
Jesús también le dijo "vé en paz, y queda sana de tu azote" (v. 34b). En otras palabras, le dijo que permaneciera en la sanidad y plenitud que había encontrado.
¿Cómo? Siguiendo sujeta a su Palabra, sujeta a su autoridad y sujeta a su unción.
Entre tanto, había otra persona pendiente de Jesús en ese momento que también quería beneficiarse de su unción. Era alguien que también se había humillado ante Dios y que se sujetó a la autoridad de Jesús. De hecho, era un hombre que también tenía cierto nivel de autoridad. Se trataba de Jairo, uno de los principales de la sinagoga.
Estar sujeto a Dios, solo trae veneficio para nuestras vidas.
Marcos 5 dice que en el mismo instante en que la mujer con el flujo de sangre tocó el manto de Jesús, ella sintió en su cuerpo que había sido sanada.
"Luego Jesús, conociendo en sí mismo el poder que había salido de él, volviéndose a la multitud, dijo: ¿Quién ha tocado mis vestidos?... Pero él miraba alrededor para ver quién había hecho esto. Entonces la mujer, temiendo y temblando, sabiendo lo que en ella había sido hecho, vino y se postró delante de él, y le dijo toda la verdad" (vv. 30, 32-33).
En todo sentido posible, esta mujer se había sujetado a la autoridad de Jesús. Había oído su Palabra. La había creído. Empezó a declararla una y otra vez con sus labios, y luego actuó de conformidad con ella.
Su fe en las palabras de Jesús la llevó a cambiar sus propias palabras, y ella cambió el curso de su vida para que se ajustara a sus palabras de fe. Por eso la respuesta que Jesús le dio fue: "Hija, tu fe te ha hecho salva... " (v. 34a).
Ciertamente, la unción de Jesús fue lo que la liberó de todas sus ataduras, pero toda la unción en el mundo podría haber estado al alcance de su mano (y así fue) sin servirle de nada, si ella no la hubiera reclamado para bien suyo mediante su fe. La fe de la mujer se conectó con la unción de Jesús e hizo que fluyera a través de su cuerpo y cambiara su situación.
Jesús también le dijo "vé en paz, y queda sana de tu azote" (v. 34b). En otras palabras, le dijo que permaneciera en la sanidad y plenitud que había encontrado.
¿Cómo? Siguiendo sujeta a su Palabra, sujeta a su autoridad y sujeta a su unción.
Entre tanto, había otra persona pendiente de Jesús en ese momento que también quería beneficiarse de su unción. Era alguien que también se había humillado ante Dios y que se sujetó a la autoridad de Jesús. De hecho, era un hombre que también tenía cierto nivel de autoridad. Se trataba de Jairo, uno de los principales de la sinagoga.
Estar sujeto a Dios, solo trae veneficio para nuestras vidas.
martes, diciembre 11, 2007
Nuestra verdadera relacion
En mis años de contacto con la palabra, he notado que de vez en cuando llega alguien con la gran revelación de que Dios es soberano, y empieza a predicar que porque Dios es Dios, Él puede hacer lo que quiera, cuando quiera y como quiera.
Bueno, eso es cierto... en parte. Muchos en la iglesia han mantenido una noción de la soberanía de Dios según la cual no hay nada que nosotros podamos hacer o decir en cuanto a nada.
Creen que si Dios decide que vamos a ir al infierno, entonces vamos a ir al infierno. Si Dios decide que vamos a ser salvos, entonces vamos a ser salvos. Si Dios decide que vamos a enfermarnos o ser sanados, a ser pobres o ricos, o sea lo que sea que ÉL decida, entonces así es como va a ser.
El problema es que esa manera de pensar ignora por completo palabras bíblicas muy importantes como todo aquel y cualquiera. "Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo [el Ungido], es nacido de Dios..." (1 Juan 5:1). "Cualquiera que dijere a este monte... y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho." (Marcos 11:23). "Todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo" (Romanos 10:13).
El punto es que Dios sí es soberano, pero Dios en su soberanía nos ha dado su Palabra soberana y eso significa que a nosotros nos corresponde desempeñar un papel definitivo. De hecho, nosotros somos quienes emitimos el voto decisivo en todo lo relacionado con nuestra vida. No más carnada
Hoy día hay muchos creyentes que han aceptado a Jesús como su Señor y Salvador pero nunca se han sujetado realmente a su autoridad en todas las áreas de su vida. Eso sí, creen que lo han hecho, pero no es así.
En consecuencia, la mayoría de cristianos en realidad siguen sujetos a las ideas y la manera de hacer las cosas del mundo, no a las de Dios. No están sometidos a la autoridad de Dios, la unción de Dios ni los caminos de Dios.
Permítame mostrarle a qué me refiero. Santiago 4:6-7 nos dice que Dios "resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes. Someteos, pues, a Dios".
Con el correr de los años, la gente "religiosa" ha desarrollado una mentalidad según la cual ser humilde equivale a denigrarse a sí mismo.
"No soy más que un vil gusano indigno de las promesas de Dios".
Bueno, tal vez eso sea cierto en su caso, el mío y el de todos los demás, excepto que toda esa indignidad fue lavada por la sangre de Jesús.
La verdadera humildad basada en la Biblia consiste en que digamos: "Si así lo dice la Palabra de Dios, ¡así es como es y yo estoy de acuerdo!" Eso es lo que significa ser humilde y someterse a Dios.
Si usted fuera atacado en su cuerpo por alguna enfermedad o dolor, humillarse y someterse a Dios sería decir: "La Palabra de Dios dice que por las llagas de Jesús fui sanado. Entonces, yo fui sanado. Esa es la verdad en este asunto. La recibo y me someto a ella como la autoridad absoluta y definitiva".
¿Qué significa esto? Que usted se está humillando bajo la poderosa mano de Dios (cp. 1 Pedro 5:6a).
¿Y para qué? La Biblia dice: "Para que él os exalte cuando fuere tiempo" (v. 6b)
Mire, no es que Dios no quiera que seamos exaltados, lo que Él no quiere es que nos exaltemos a nosotros mismos. El texto bíblico dice que Él es quien nos exalta.
Recuerde que Dios resiste a los soberbios, así que cuando renunciemos al orgullo y a tratar de hacer todo a nuestra manera, y nos humillemos y sometamos a Dios y a sus caminos, no experimentaremos resistencia alguna de parte de Dios y su gracia empezará a fluir libremente.
Cuanto más declaremos la sanidad y cuanto más pronunciemos la verdad, tanto más andaremos en ella.
Bueno, eso es cierto... en parte. Muchos en la iglesia han mantenido una noción de la soberanía de Dios según la cual no hay nada que nosotros podamos hacer o decir en cuanto a nada.
Creen que si Dios decide que vamos a ir al infierno, entonces vamos a ir al infierno. Si Dios decide que vamos a ser salvos, entonces vamos a ser salvos. Si Dios decide que vamos a enfermarnos o ser sanados, a ser pobres o ricos, o sea lo que sea que ÉL decida, entonces así es como va a ser.
El problema es que esa manera de pensar ignora por completo palabras bíblicas muy importantes como todo aquel y cualquiera. "Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo [el Ungido], es nacido de Dios..." (1 Juan 5:1). "Cualquiera que dijere a este monte... y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho." (Marcos 11:23). "Todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo" (Romanos 10:13).
El punto es que Dios sí es soberano, pero Dios en su soberanía nos ha dado su Palabra soberana y eso significa que a nosotros nos corresponde desempeñar un papel definitivo. De hecho, nosotros somos quienes emitimos el voto decisivo en todo lo relacionado con nuestra vida. No más carnada
Hoy día hay muchos creyentes que han aceptado a Jesús como su Señor y Salvador pero nunca se han sujetado realmente a su autoridad en todas las áreas de su vida. Eso sí, creen que lo han hecho, pero no es así.
En consecuencia, la mayoría de cristianos en realidad siguen sujetos a las ideas y la manera de hacer las cosas del mundo, no a las de Dios. No están sometidos a la autoridad de Dios, la unción de Dios ni los caminos de Dios.
Permítame mostrarle a qué me refiero. Santiago 4:6-7 nos dice que Dios "resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes. Someteos, pues, a Dios".
Con el correr de los años, la gente "religiosa" ha desarrollado una mentalidad según la cual ser humilde equivale a denigrarse a sí mismo.
"No soy más que un vil gusano indigno de las promesas de Dios".
Bueno, tal vez eso sea cierto en su caso, el mío y el de todos los demás, excepto que toda esa indignidad fue lavada por la sangre de Jesús.
La verdadera humildad basada en la Biblia consiste en que digamos: "Si así lo dice la Palabra de Dios, ¡así es como es y yo estoy de acuerdo!" Eso es lo que significa ser humilde y someterse a Dios.
Si usted fuera atacado en su cuerpo por alguna enfermedad o dolor, humillarse y someterse a Dios sería decir: "La Palabra de Dios dice que por las llagas de Jesús fui sanado. Entonces, yo fui sanado. Esa es la verdad en este asunto. La recibo y me someto a ella como la autoridad absoluta y definitiva".
¿Qué significa esto? Que usted se está humillando bajo la poderosa mano de Dios (cp. 1 Pedro 5:6a).
¿Y para qué? La Biblia dice: "Para que él os exalte cuando fuere tiempo" (v. 6b)
Mire, no es que Dios no quiera que seamos exaltados, lo que Él no quiere es que nos exaltemos a nosotros mismos. El texto bíblico dice que Él es quien nos exalta.
Recuerde que Dios resiste a los soberbios, así que cuando renunciemos al orgullo y a tratar de hacer todo a nuestra manera, y nos humillemos y sometamos a Dios y a sus caminos, no experimentaremos resistencia alguna de parte de Dios y su gracia empezará a fluir libremente.
Cuanto más declaremos la sanidad y cuanto más pronunciemos la verdad, tanto más andaremos en ella.
lunes, diciembre 10, 2007
Una vida larga y saludable
La Biblia tiene mucho que decir acerca de la voluntad de Dios en relación con nuestra vida aquí en la tierra: cómo vamos a vivir y por cuánto tiempo. Dios ha planeado para nosotros una buena y larga vida. Pero sin esa revelación, cuando lleguemos a los 60 ó 70, debemos empezar a disminuir nuestro paso y alistarnos para partir.
Nunca ha sido el plan de Dios que muramos jóvenes. Su voluntad es que vivamos el total de nuestros días. Ya es tradicional que se mencione el Salmo 90:10 en relación con la expectativa de vida del hombre. Dice: "Los días de nuestra edad son setenta años; y si en los más robustos son ochenta años, con todo, su fortaleza es molestia y trabajo, porque pronto pasan, y volamos". Sin embargo, la mayoría de la gente no se da cuenta de que al leer solamente este versículo se le saca de contexto. Una nota al pie de página de otra versión bíblica da la siguiente exlicación:
Se da la autoría del Salmo a Moisés, quien está intercediendo ante Dios para que quitara la maldición que hacía obligatoria la muerte de todo israelita mayor de veinte años (cuando se rebelaron contra Dios en Cades-barnea) antes de alcanzar la tierra prometida (Num.14:26-35). Dice Moisés, en el Salmo, que la mayoría de ellos están muriendo a los setenta años. Esta cifra se ha tomado a menudo equivocadamente como un lapso de vida fijo para toda la humanidad. No se refería a cualquier persona, sino a aquellos israelitas que estaban bajo la maldición y solo durante aquellos cuarenta años. Setenta años nunca ha sido el lapso promedio de vida de la humanidad. Cuando Jacob, el padre de las doce tribus había llegado a los 130 años (Gen. 47.9) se quejaba de que no había llegado a los años de sus antecesores inmediatos. De hecho el mismo Moisés llegó a vivir 120 años, Arón 123, y Miriam muchos años más que Aarón, Josué llegó a 110 años. Nótese también que en el milenio una persona que muera a los 100 se considerará un niño (Isa. 65:20).
Aquí aprendemos que los israelitas que morían a los 70 estaban viviendo bajo la maldición causada por desobediencia. Según Gálatas 3:13 Jesús nos ha redimido y por lo tanto la maldición no es maldición para nosotros. Si hemos hecho a Jesús nuestro Señor, es nuestra la libertad de todo lo que esa maldición cause, eso incluye la enfermedad, la destrucción y la muerte prematura.
Así que no se haga de la idea fija de que solo va a vivir hasta los 70. Lo que Dios realmente dijo con respecto al lapso de vida del hombre se encuentra en Génesis 6:3: "Y dijo Jehová : No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne; mas serán sus días ciento veinte años".
Piense en esto. Quiere decir que a los sesenta usted está en la mitad de su vida. No es el momento de empezar a disminuir su ritmo. Al contrario, afírmese en esta Sagrada Escritura y en otras como el Salmo 103:2-5: "Bendice, alma mía, a Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios. Él es quien perdona todas tus iniquidades, el que sana todas tus dolencias; el que rescata del hoyo tu vida, el que te corona de favores y misericordias; el que sacia de bien tu boca, de modo que te rejuvenezcas como el águila". Tome la decisión de disfrutar al máximo los muchos y productivos años que el Señor le ha prometido.
Nunca ha sido el plan de Dios que muramos jóvenes. Su voluntad es que vivamos el total de nuestros días. Ya es tradicional que se mencione el Salmo 90:10 en relación con la expectativa de vida del hombre. Dice: "Los días de nuestra edad son setenta años; y si en los más robustos son ochenta años, con todo, su fortaleza es molestia y trabajo, porque pronto pasan, y volamos". Sin embargo, la mayoría de la gente no se da cuenta de que al leer solamente este versículo se le saca de contexto. Una nota al pie de página de otra versión bíblica da la siguiente exlicación:
Se da la autoría del Salmo a Moisés, quien está intercediendo ante Dios para que quitara la maldición que hacía obligatoria la muerte de todo israelita mayor de veinte años (cuando se rebelaron contra Dios en Cades-barnea) antes de alcanzar la tierra prometida (Num.14:26-35). Dice Moisés, en el Salmo, que la mayoría de ellos están muriendo a los setenta años. Esta cifra se ha tomado a menudo equivocadamente como un lapso de vida fijo para toda la humanidad. No se refería a cualquier persona, sino a aquellos israelitas que estaban bajo la maldición y solo durante aquellos cuarenta años. Setenta años nunca ha sido el lapso promedio de vida de la humanidad. Cuando Jacob, el padre de las doce tribus había llegado a los 130 años (Gen. 47.9) se quejaba de que no había llegado a los años de sus antecesores inmediatos. De hecho el mismo Moisés llegó a vivir 120 años, Arón 123, y Miriam muchos años más que Aarón, Josué llegó a 110 años. Nótese también que en el milenio una persona que muera a los 100 se considerará un niño (Isa. 65:20).
Aquí aprendemos que los israelitas que morían a los 70 estaban viviendo bajo la maldición causada por desobediencia. Según Gálatas 3:13 Jesús nos ha redimido y por lo tanto la maldición no es maldición para nosotros. Si hemos hecho a Jesús nuestro Señor, es nuestra la libertad de todo lo que esa maldición cause, eso incluye la enfermedad, la destrucción y la muerte prematura.
Así que no se haga de la idea fija de que solo va a vivir hasta los 70. Lo que Dios realmente dijo con respecto al lapso de vida del hombre se encuentra en Génesis 6:3: "Y dijo Jehová : No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne; mas serán sus días ciento veinte años".
Piense en esto. Quiere decir que a los sesenta usted está en la mitad de su vida. No es el momento de empezar a disminuir su ritmo. Al contrario, afírmese en esta Sagrada Escritura y en otras como el Salmo 103:2-5: "Bendice, alma mía, a Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios. Él es quien perdona todas tus iniquidades, el que sana todas tus dolencias; el que rescata del hoyo tu vida, el que te corona de favores y misericordias; el que sacia de bien tu boca, de modo que te rejuvenezcas como el águila". Tome la decisión de disfrutar al máximo los muchos y productivos años que el Señor le ha prometido.
viernes, diciembre 07, 2007
No es un sueño imposible
Mucha gente afirma conocer a Dios, sin embargo, se le está privando de la clase de relación que Jesús realmente desea tener con ellos. Pueden recitar pasajes largos de las Escrituras e incluso algunos han pasado años en el seminario estudiando la Biblia. Se engañan al pensar: Oro y leo la Palabra todos los días, y considero que por ello permanezco en Jesús.
No comprenden lo que en realidad significa permanecer. Aunque leer, meditar y escuchar la Palabra de Dios es importante, estas cosas por sí mismas no lo convierten en una persona que “permanece”. Para serlo en verdad, no solo debe escuchar la Palabra, sino también es necesario guardarla.
Permanecer significa obedecer. Como dijo Jesús:
“El que tiene mis mandamientos y los guarda, ese es el que me ama; y el que me ama será amado por mi Padre, y yo lo amaré y me manifestaré a él. El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada con él. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado” (Juan 14:21, 23; 15:10, 12).
La Palabra que verdaderamente vive en nosotros no es la Palabra que conocemos, sino la que hacemos. Santiago 1:22 nos dice que la gente vive engañada porque no son hacedores de la Palabra, sino únicamente oidores. 1 Juan 2:3-6 lo dice así: “En esto sabemos que nosotros lo conocemos, si guardamos sus mandamientos. El que dice: «Yo lo conozco», pero no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso y la verdad no está en él. Pero el que guarda su palabra, en ese verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado; por esto sabemos que estamos en él. El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo”.
Si permanecemos en Jesús, viviremos como Él lo hizo: ¡en obediencia!
Jesús anduvo en el amor, obedeciendo a Dios en todo. Ni siquiera decía nada, salvo lo que el Padre le indicaba que debía hablar (Juan 12:49). Jesús vivió para cumplir la Palabra y el plan de su Padre y para obedecer (Juan 6:38).
¿Sabe cómo respondió Dios a esta obediencia? Le dio a Jesús su Espíritu sin medida (Juan 3:34). Como resultado de ello, Jesús venció a Satanás y destruyó sus obras a cada paso. En todas partes donde anduvo, Él hizo que los ciegos vieran, los paralíticos caminaran y los sordos oyeran; expulsó demonios y resucitó a los muertos.
No importa cuánto trate el mundo de convencernos de que es más emocionante pecar antes que obedecer a Dios, Jesús ha demostrado que no lo es. Él vivió la vida más apasionante de toda la historia. Obedecer a Dios no lo va a condenar a una vida de aburrimiento. La obediencia lo guiará hacia una vida de victoria y bendiciones tan emocionante como jamás usted ha podido imaginarse.
No comprenden lo que en realidad significa permanecer. Aunque leer, meditar y escuchar la Palabra de Dios es importante, estas cosas por sí mismas no lo convierten en una persona que “permanece”. Para serlo en verdad, no solo debe escuchar la Palabra, sino también es necesario guardarla.
Permanecer significa obedecer. Como dijo Jesús:
“El que tiene mis mandamientos y los guarda, ese es el que me ama; y el que me ama será amado por mi Padre, y yo lo amaré y me manifestaré a él. El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada con él. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado” (Juan 14:21, 23; 15:10, 12).
La Palabra que verdaderamente vive en nosotros no es la Palabra que conocemos, sino la que hacemos. Santiago 1:22 nos dice que la gente vive engañada porque no son hacedores de la Palabra, sino únicamente oidores. 1 Juan 2:3-6 lo dice así: “En esto sabemos que nosotros lo conocemos, si guardamos sus mandamientos. El que dice: «Yo lo conozco», pero no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso y la verdad no está en él. Pero el que guarda su palabra, en ese verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado; por esto sabemos que estamos en él. El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo”.
Si permanecemos en Jesús, viviremos como Él lo hizo: ¡en obediencia!
Jesús anduvo en el amor, obedeciendo a Dios en todo. Ni siquiera decía nada, salvo lo que el Padre le indicaba que debía hablar (Juan 12:49). Jesús vivió para cumplir la Palabra y el plan de su Padre y para obedecer (Juan 6:38).
¿Sabe cómo respondió Dios a esta obediencia? Le dio a Jesús su Espíritu sin medida (Juan 3:34). Como resultado de ello, Jesús venció a Satanás y destruyó sus obras a cada paso. En todas partes donde anduvo, Él hizo que los ciegos vieran, los paralíticos caminaran y los sordos oyeran; expulsó demonios y resucitó a los muertos.
No importa cuánto trate el mundo de convencernos de que es más emocionante pecar antes que obedecer a Dios, Jesús ha demostrado que no lo es. Él vivió la vida más apasionante de toda la historia. Obedecer a Dios no lo va a condenar a una vida de aburrimiento. La obediencia lo guiará hacia una vida de victoria y bendiciones tan emocionante como jamás usted ha podido imaginarse.
jueves, diciembre 06, 2007
Aquien temeré si conmigo estas
Dios, sálvame por tu nombre
y con tu poder defiéndeme.
2 Dios, oye mi oración;
escucha las razones de mi boca,
3 porque extraños se han levantado contra mí
y hombres violentos buscan mi vida;
no han puesto a Dios delante de sí.[d] Selah
4 Dios es el que me ayuda;
el Señor está con los que sostienen mi vida.
5 Él devolverá el mal a mis enemigos.
¡Córtalos, por tu verdad!
6 Voluntariamente sacrificaré a ti;
alabaré tu nombre, Jehová,porque es bueno,
7 porque él me ha librado de toda angustia
y mis ojos han visto la ruinade mis enemigos.
y con tu poder defiéndeme.
2 Dios, oye mi oración;
escucha las razones de mi boca,
3 porque extraños se han levantado contra mí
y hombres violentos buscan mi vida;
no han puesto a Dios delante de sí.[d] Selah
4 Dios es el que me ayuda;
el Señor está con los que sostienen mi vida.
5 Él devolverá el mal a mis enemigos.
¡Córtalos, por tu verdad!
6 Voluntariamente sacrificaré a ti;
alabaré tu nombre, Jehová,porque es bueno,
7 porque él me ha librado de toda angustia
y mis ojos han visto la ruinade mis enemigos.
miércoles, diciembre 05, 2007
El secreto del valor
Cuando pienso en alguien de la Biblia que de veras conoció la bondad de Dios, siempre me viene a la mente David. Dios dijo que él era "un hombre conforme a su corazón" (1 Samuel 13:14; Hechos 13:22). En su juvenud, cuando cuidaba del rebaño en las colinas de Israel, David tenía comunión con Dios y había llegado a conocerle íntimamente. Él se dio cuenta de que Dios era amoroso, paciente y bondadoso. David sabía que Dios cuidaría de él, supliría lo que necesitara y lo libraría del peligro.
Esas experiencias inspiraron a David a escribir el Samo 23. Este salmo nos da un gran entendimiento de la bondad de Dios. Quizá usted lo haya recitado muchas veces. Quizá haya pensado que habla del cuidado de Dios por nosotros en el cielo. Pero en realidad este salmo nos revela lo que Dios quiere hacer por nosotros aquí en la tierra: el valle de sombra de muerte, donde está el diablo, nuestro enemigo.
Teniendo presente esto, lea el Salmo 23 y deje que le hable a su corazón de una manera nueva acerca de la bondad y el cuidado que Dios quiere mostrarle:
Jehová es mi pastor [que me alimenta, me guía y me protege], nada me faltará. En lugares de delicados pastos me hará descansar; junto a aguas de reposo me pastoreará. Confortará [y restaurará] mi alma [mi vida]. Me guiará por sendas de justicia [para ser recto y justo ante Él, no por mis obras, sino] por amor de su nombre. Aunque ande en valle [oscuro y profundo] de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tu vara [para proteger] y tu cayado [para guiar] me infundirán aliento. Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando [desbordándose]. Ciertamente, el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa de Jehová [y en su presencia] moraré por largos días.
Cuanto más llegue usted a entender estas verdades, más podrá confiar en Dios en toda situación de la vida. Su confianza en Él le dará valor ante la timidez de otros.
Así fue la experiencia de David. La revelación del Salmo 23 lo llenó de confianza en Dios. Le infundió ánimo y valor en situaciones de peligro. En una ocasión, cuando un león atacó las ovejas, David no salió corriendo, sino que se enfrentó al león y lo mató con sus propias manos. Lo mismo hizo cuando apareció un oso.
Años después en su vida, cuando ninguno en Israel quería enfrentarse a Goliat, David fue el único que se animó a pelear contra él. ¿De dónde se armó David de valor? Él lo revela en 1 Samuel 17:37, donde dice: "Jehová, que me ha librado de las garras del león y de las garras del oso, él también me librará de la mano de este filisteo".
David no solo sabía de la bondad de Dios, sino también la había experimentado en su propia vida. Había visto las victorias que la bondad de Dios le había dado, y el solo pensar en eso le daba valor y ánimo.
Nosotros también podemos ser como David. Cuando más conozcamos la bondad de Dios y cómo opera en nuestra vida, más victorias tendremos para recordar. Cuantas más victorias podamos recordar, más difícil será para el diablo asustarnos y amedrentarnos. Recordaremos la victoria sobre el león y el oso de nuestra vida, y diremos: Qué bien. Hasta aquí me ha traído Dios, y sé que no va a defraudarme.
Esas experiencias inspiraron a David a escribir el Samo 23. Este salmo nos da un gran entendimiento de la bondad de Dios. Quizá usted lo haya recitado muchas veces. Quizá haya pensado que habla del cuidado de Dios por nosotros en el cielo. Pero en realidad este salmo nos revela lo que Dios quiere hacer por nosotros aquí en la tierra: el valle de sombra de muerte, donde está el diablo, nuestro enemigo.
Teniendo presente esto, lea el Salmo 23 y deje que le hable a su corazón de una manera nueva acerca de la bondad y el cuidado que Dios quiere mostrarle:
Jehová es mi pastor [que me alimenta, me guía y me protege], nada me faltará. En lugares de delicados pastos me hará descansar; junto a aguas de reposo me pastoreará. Confortará [y restaurará] mi alma [mi vida]. Me guiará por sendas de justicia [para ser recto y justo ante Él, no por mis obras, sino] por amor de su nombre. Aunque ande en valle [oscuro y profundo] de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tu vara [para proteger] y tu cayado [para guiar] me infundirán aliento. Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando [desbordándose]. Ciertamente, el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa de Jehová [y en su presencia] moraré por largos días.
Cuanto más llegue usted a entender estas verdades, más podrá confiar en Dios en toda situación de la vida. Su confianza en Él le dará valor ante la timidez de otros.
Así fue la experiencia de David. La revelación del Salmo 23 lo llenó de confianza en Dios. Le infundió ánimo y valor en situaciones de peligro. En una ocasión, cuando un león atacó las ovejas, David no salió corriendo, sino que se enfrentó al león y lo mató con sus propias manos. Lo mismo hizo cuando apareció un oso.
Años después en su vida, cuando ninguno en Israel quería enfrentarse a Goliat, David fue el único que se animó a pelear contra él. ¿De dónde se armó David de valor? Él lo revela en 1 Samuel 17:37, donde dice: "Jehová, que me ha librado de las garras del león y de las garras del oso, él también me librará de la mano de este filisteo".
David no solo sabía de la bondad de Dios, sino también la había experimentado en su propia vida. Había visto las victorias que la bondad de Dios le había dado, y el solo pensar en eso le daba valor y ánimo.
Nosotros también podemos ser como David. Cuando más conozcamos la bondad de Dios y cómo opera en nuestra vida, más victorias tendremos para recordar. Cuantas más victorias podamos recordar, más difícil será para el diablo asustarnos y amedrentarnos. Recordaremos la victoria sobre el león y el oso de nuestra vida, y diremos: Qué bien. Hasta aquí me ha traído Dios, y sé que no va a defraudarme.
martes, diciembre 04, 2007
Dios sabe lo que es bueno
La religión se ha encargado de que la gente no tenga confianza en la bondad de Dios. La religión enseña que a Dios un día puede ocurrírsele que usted se enferme o que empobrezca.
Pero eso no es lo que enseña la Palabra escrita de Dios. Él no está confundido en cuanto al bien y el mal. Él sabe lo que significan la bendición y la maldición, y es el mismo significado que tienen para nosotros (porque hemos aprendido de Él).
En Deuteronomio 28 podrá leer las bendiciones y las maldiciones que Dios da al pueblo de Israel. En los versículos 11 al 13 Él resume las bendiciones:
Jehová te hará sobreabundar en bienes, en el fruto de tu vientre, en el fruto de tu bestia y en el fruto de tu tierra, en el país que Jehová juró a tus padres que te había de dar. Te abrirá Jehová su buen tesoro, el cielo, para enviar la lluvia a tu tierra en su tiempo y para bendecir toda la obra de tus manos. Prestarás a muchas naciones, y tú no pedirás prestado. Te pondrá Jehová por cabeza y no por cola; estarás encima solamente, nunca debajo, si obedeces los mandamientos de Jehová, tu Dios, que yo te ordeno hoy; si los guardas y cumples.
Es obvio que Dios sabe lo que es bueno y lo que no es bueno para nosotros. Él sabe que es bueno que tengamos más que suficientes provisiones naturales en la vida. Sabe que si sembramos, es bueno que recojamos una gran cosecha. Sabe que si tenemos ganado, es bueno que se multiplique. Sabe que es bueno que nuestros hijos sean bendecidos y que todos estemos con buena salud.
Por otro lado, Dios sabe que no es bueno que estemos enfermos, oprimidos o temerosos, o que seamos pobres.
Es más, la palabra hebrea "shalom" que el Señor menciona tantas veces para bendecir a su pueblo, significa estar completo en espíritu, alma y cuerpo. Significa que no nos falta nada, que no hay nada dañado. Dios sabe que así es como deberían estar las cosas, y así es como Él las quiere; no solo para algunos cuantos de sus hijos, sino para todos. Como dice el Salmo 145:9: Bueno es Jehová para con todos.
Pero eso no es lo que enseña la Palabra escrita de Dios. Él no está confundido en cuanto al bien y el mal. Él sabe lo que significan la bendición y la maldición, y es el mismo significado que tienen para nosotros (porque hemos aprendido de Él).
En Deuteronomio 28 podrá leer las bendiciones y las maldiciones que Dios da al pueblo de Israel. En los versículos 11 al 13 Él resume las bendiciones:
Jehová te hará sobreabundar en bienes, en el fruto de tu vientre, en el fruto de tu bestia y en el fruto de tu tierra, en el país que Jehová juró a tus padres que te había de dar. Te abrirá Jehová su buen tesoro, el cielo, para enviar la lluvia a tu tierra en su tiempo y para bendecir toda la obra de tus manos. Prestarás a muchas naciones, y tú no pedirás prestado. Te pondrá Jehová por cabeza y no por cola; estarás encima solamente, nunca debajo, si obedeces los mandamientos de Jehová, tu Dios, que yo te ordeno hoy; si los guardas y cumples.
Es obvio que Dios sabe lo que es bueno y lo que no es bueno para nosotros. Él sabe que es bueno que tengamos más que suficientes provisiones naturales en la vida. Sabe que si sembramos, es bueno que recojamos una gran cosecha. Sabe que si tenemos ganado, es bueno que se multiplique. Sabe que es bueno que nuestros hijos sean bendecidos y que todos estemos con buena salud.
Por otro lado, Dios sabe que no es bueno que estemos enfermos, oprimidos o temerosos, o que seamos pobres.
Es más, la palabra hebrea "shalom" que el Señor menciona tantas veces para bendecir a su pueblo, significa estar completo en espíritu, alma y cuerpo. Significa que no nos falta nada, que no hay nada dañado. Dios sabe que así es como deberían estar las cosas, y así es como Él las quiere; no solo para algunos cuantos de sus hijos, sino para todos. Como dice el Salmo 145:9: Bueno es Jehová para con todos.
lunes, diciembre 03, 2007
El clamor de un hombre
Esta es una revelación que la iglesia necesita hoy desesperadamente. Nosotros como cuerpo no le hemos expresado al mundo el amor de Dios. Les hemos dicho que Él es un ser moral, que tiene la razón, que es poderoso y cientos de cosas más. Pero hemos fallado en demostrarles eficazmente la verdad que puede cambiar sus vidas, que Él les ama.
Al ver la vida de Jesús es evidente que el comunicó amor más que cualquier otra cosa. su misión en la tierra fue expresar, es decir, encarnar y personificar el amor de Dios.
Él se fue al extremo para demostrarle hasta a los hombres más pecadores que Dios los amaba. Lucas 8 nos cuenta de una ocasión en que Jesús había predicado y ministrado todo el día y luego se subió a una barca y dijo: "Crucemos al otro lado del lago" (Lucas 8.22). No les dijo por qué quería ir allá, solo dijo nos vamos.
No fue un trayecto fácil. Les salieron al encuentro vientos huracanados tan fuertes que los discípulos pensaron que iban a morir, hasta que Jesús reprendió a la tormenta y la detuvo.
¿Sabe con quién se encontraron al llegar al otro lado del lago? Con un hombre tan lleno de espíritus malignos que nadie podía sujetarlo, ni siquiera con cadenas. Vivía de desperdicios y de restos humanos en los sepulcros, y se golpeaba y cortaba el cuerpo. Era un hombre que quería ser libre pero no podía.
Cuando aquel hombre vio a Jesús, corrió hacia Él, quizá con la intención de matarlo, pero al acercarse a Jesús quedó ante la presencia de Dios y aquellos poderes demoníacos tuvieron que postrarse.
En ese mismo instante y lugar, Jesús liberó al endemoniado de los sepulcros. Expulsó a los demonios y le puso en libertad.
Piense en los extremos a que fue Jesús para alcanzar a ese hombre. ¿Por qué lo hizo? ¿Por qué atravesó el lago si estaba tan cansado que se quedó dormido tan pronto zarparon? ¿Por qué estuvo dispuesto a pasar por la tormenta?
Estoy convencida de que fue porque Dios oyó el clamor de un hombre angustiado y le dijo a Jesús: "Ve a ayudarlo. No me importa que viva en los sepulcros, no me importa cuán atado esté por la perversión, no me importa su aspecto, su olor ni su conducta. Yo lo amo, por eso quiero que vayas donde está y lo hagas libre".
Al ver la vida de Jesús es evidente que el comunicó amor más que cualquier otra cosa. su misión en la tierra fue expresar, es decir, encarnar y personificar el amor de Dios.
Él se fue al extremo para demostrarle hasta a los hombres más pecadores que Dios los amaba. Lucas 8 nos cuenta de una ocasión en que Jesús había predicado y ministrado todo el día y luego se subió a una barca y dijo: "Crucemos al otro lado del lago" (Lucas 8.22). No les dijo por qué quería ir allá, solo dijo nos vamos.
No fue un trayecto fácil. Les salieron al encuentro vientos huracanados tan fuertes que los discípulos pensaron que iban a morir, hasta que Jesús reprendió a la tormenta y la detuvo.
¿Sabe con quién se encontraron al llegar al otro lado del lago? Con un hombre tan lleno de espíritus malignos que nadie podía sujetarlo, ni siquiera con cadenas. Vivía de desperdicios y de restos humanos en los sepulcros, y se golpeaba y cortaba el cuerpo. Era un hombre que quería ser libre pero no podía.
Cuando aquel hombre vio a Jesús, corrió hacia Él, quizá con la intención de matarlo, pero al acercarse a Jesús quedó ante la presencia de Dios y aquellos poderes demoníacos tuvieron que postrarse.
En ese mismo instante y lugar, Jesús liberó al endemoniado de los sepulcros. Expulsó a los demonios y le puso en libertad.
Piense en los extremos a que fue Jesús para alcanzar a ese hombre. ¿Por qué lo hizo? ¿Por qué atravesó el lago si estaba tan cansado que se quedó dormido tan pronto zarparon? ¿Por qué estuvo dispuesto a pasar por la tormenta?
Estoy convencida de que fue porque Dios oyó el clamor de un hombre angustiado y le dijo a Jesús: "Ve a ayudarlo. No me importa que viva en los sepulcros, no me importa cuán atado esté por la perversión, no me importa su aspecto, su olor ni su conducta. Yo lo amo, por eso quiero que vayas donde está y lo hagas libre".
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